El Estado Profundo, el 11/S y la rusofobia

jorge microPor Jorge Santa Cruz (*)

Es muy sospechosa la rusofobia que campea, en la actualidad, en los altos círculos políticos, económicos, financieros y mediáticos de los Estados Unidos.

Lo es porque el Estado Profundo enquistado en Washington y Nueva York sangró-de manera literal- a los Estados Unidos para que ayudara a la dictadura soviética a ganar la Segunda Guerra Mundial, en el teatro europeo. Y lo hizo porque la Alemania de Hitler estorbaba sus planes de dominación mundial.

¿Cómo fue eso? Teniendo cómo eje la Ley de Préstamo y Arriendo que fue aprobada por el Senado de los Estados Unidos el 8 de marzo de 1941 y que fue firmada por el presidente Franklyn Delano Roosevelt, tres días después. (Cabe anotar que Roosevelt iniciaba su tercer mandato; que gobernó el mismo número de años que Adolfo Hitler en Alemania -de 1933 a 1945), pero que a diferencia del líder nazi, no es considerado un dictador, sino un demócrata).

El 7 de junio del ya lejano 1994, publicamos en la plana editorial de El Heraldo de México (página 6A), que Estados Unidos envió a la Rusia comunista, al amparo de la Ley de Préstamo y Arriendo, alrededor de 2 mil 600 buques (con 16.5 millones de toneladas de desplazamiento); 427 mil 284 camiones pesados; 13 mil 300 carros blindados; 35 mil 170 motocicletas y otros 2 mil 328 vehículos.

El 11 de junio, pero de 2017, es decir, 23 años después de que apareció nuestro artículo en El Heraldo de México, la agencia rusa de noticias Sputnik publicó, a propósito del tema, lo siguiente:

En el marco de ese acuerdo, EEUU embarcó al frente soviético cerca de 350.000 camiones, 11.500 aviones, 12.000 vehículos blindados, 1.977 locomotoras, miles de toneladas de alimentos y medicamentos, entre otras cosas. A cambio, la URSS proveía a las industrias estadounidenses de recursos estratégicos, como manganeso o cromo, minerales utilizados en la fabricación de blindados.

Hoy, 11 de septiembre de 2018, a 17 años de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, la situación es diametralmente opuesta: El Estado Profundo -que tiende sus tentáculos a Gran Bretaña, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlantico Norte– abomina de Rusia, porque el presidente Putin es un estorbo para sus planes hegemónicos. Incluso rechaza la ideología de género, lo cual dista mucho de ser un asunto menor.

El Estado Profundo armó los ataques a las Torres Gemelas para tratar de imponer un nuevo orden de terror y espionaje en el mundo. Amo del «terrorismo islámico», se ha valido de éste para justificar toda clase de arbitrariedades globales.

De manera paradójica, el Emirato Islámico se ha abstenido de atacar a Israel; en cambio, lo ha hecho de manera encarnizada, con Siria, nación que estorba a la expansión sionista del Gran Israel.

En esta ecuación, Rusia se puso del lado de Siria y derrotó al terrorismo islámico. El motivo es más que suficiente para que el Estado Profundo abomine de Putin.

Hoy, 11 de septiembre de 2018, no hay Ley de Préstamo y Arriendo. En cambio, hay enormes movilizaciones de tropas en Europa y Rusia, y el montaje de otro falso ataque químico en Siria.

El Estado Profundo tiene dos claros objetivos en esta significativa fecha: acabar con el presidente sirio, Bashar al Assad, y preparar el magno ataque contra su más poderoso adversario militar: el mandatario ruso Vladimir Putin.

De lograrlo, consolidarían al Gran Israel -que tiene ya su racista ley de población nacional- como la potencia del Medio Oriente y tomarían el control del país más extenso de la tierra, Rusia. Ni más… ni menos. Sin duda, estamos en los albores de la III Guerra Mundial.

(*) Periodista mexicano.
@JorgeSantaCruz1 | jlsc.ua@gmail.com

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