El ganso acaba con las ocas; la CRE, el mejor ejemplo

Mario Rosales BetancourtPor Mario Rosales Betancourt (*)

Vemos como el ganso acaba con las ocas. En la zoología, entre gansos y ocas no hay mayores diferencias. Sin embargo, jurídicamente en México las OCAS son los Organismos Constitucionalmente Autónomos.

Si bien sus antecedentes son la UNAM (que obtiene su autonomía bajo la presidencia Emilio Portes Gil, en 1929, o sea que en mayo se cumplirán 90 años) y el Banco de México (autónomo desde abril de 1994, bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari), los OCAS se multiplicaron en el pasado gobierno de Enrique Peña Nieto, en razón de sus reformas constitucionales.

Actualmente, la Comisión Reguladora de Energía es motivo de polémica a raíz que el presidente Andrés Manuel López Obrador impuso a cuatro de sus allegados en los otros tantos lugares que estaban disponibles en la CRE.

El motivo de crear estos organismos autónomos es que realmente fueran independientes de poderes políticos, y sus resoluciones fueran tomadas por especialistas, no solo de alta calidad moral, sino también con los conocimientos y experiencia para esa función especializada y sobre todo políticamente independientes, para que sus resoluciones fueran las mejores, pensando en el interés nacional y no los de un partido, o un personaje político.

El problema es el método de selección, que es pésimo. Un personaje político, como lo es el Presidente de la República, presenta una terna, ante un órgano político, como es el Senado, y si en dos ocasiones el Senado rechaza la terna, el Presidente puede imponer a quien libremente quiera.

Esto evidencia que el sistema permite que el Presidente pueda imponer a un incondicional, con lo cual la autonomía de los OCAS, queda solo como algo formal.

(*) Abogado, profesor universitario y periodista.

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