Por Fernanda Bello
Foto: Gobierno de México
El 21 de abril regresaba de haber colaborado con algunas actividades de evangelización en comunidades marginadas de la región de Tapazco (municipio de El Oro, Estado de México). La mala recepción de la señal telefónica me había impedido dar seguimiento a las noticias de la semana y, de hecho, el último acontecimiento importante del que tuve conocimiento fue el lamentable incendio que destruyó a Notre Dame la tarde del 15 de abril.
En cuanto mi teléfono tuvo señal y pude ingresar a mis redes, bastaron alrededor de 15 segundos para percatarme de que algo bastante grave había ocurrido. Y entre más scroleaba hacia abajo en el newsfeed, una cosa resaltaba sobre el resto: las personas estaban sumamente indignadas ante el silencio del presidente de la república. Sí, en esta ocasión el mandatario había brillado por su ausencia.
Me bastó introducir la palabra «Minatitlán» en el buscador para enterarme de la desgracia y comprender su magnitud. Las noticias daban cuenta, por millonésima vez, de la poca calidad de vida de la que gozan los mexicanos en cuanto a temas de inseguridad, mientras que los testimonios de los sobrevivientes reflejaban la crueldad y la locura de la violencia que, tristemente, continúa siendo una constante en nuestro país.
No importa si estamos en una fiesta de cumpleaños, no importa si nos encontramos en el camino de regreso a casa desde nuestros trabajos, colegios y universidades; no importa si somos adultos, jóvenes, niños, hombres o mujeres… todos estamos igual de desprotegidos y de vulnerables. Tal parece que a todos nos vendría igual de bien preguntarnos por la mañana si volveremos a casa al anochecer, y vivir como si la respuesta fuera negativa, sólo por si acaso…
Inaceptable fue, ciertamente, el silencio de López Obrador ante los hechos, pues en su Twitter parecía estar más preocupado por enlodar a sus opositores, tachándolos, de hipócritas, sin darse cuenta de la misma hipocresía en la que él mismo estaba cayendo: primero, por guardar el mismo silencio que tanto le criticó a sus antecesores y, segundo, al polarizar nuevamente a las personas con sus palabras rebosantes de reproche, olvidando su ya desgastado concepto de “reconciliación nacional” que tanto le gusta pregonar, mas no practicar.
Inaceptable fue la manera en la que se cubrió de excusas afirmando que se le quiere culpar de matanzas como la de Minatitlán, cuando éstas son heredadas, y mencionando que esos grupos delincuenciales fueron creados durante las dos administraciones pasadas.
Quiero ser bastante clara al respecto: no se trata de responsabilizarlo directamente de la situación de inseguridad que vive México en la actualidad. Nótese que resultaría inmaduro e infantil hacerlo, así como lo es (además de inútil) el distribuir culpas, el “echarle la bolita” a alguien más de la situación actual de la nación, o el ensañarse en señalar los errores de los sexenios anteriores. Eso no sirve, no aporta NADA.
Lo que deseo, al igual que muchos de los ciudadanos, es hacerle notar que, aunque las cifras que goza compartir en sus conferencias mañaneras indican que ciertas aristas de la violencia en México han disminuido, la situación global que los mexicanos tenemos que soportar sigue siendo virtualmente la misma. Y aprovechando que toco el tema, y que fue él mismo quien sentó el precedente al exigirle al periódico Reforma que revelara las fuentes que le filtraron la carta enviada al rey de España, a muchos nos gustaría que él fuera tan gentil de compartirnos las fuentes de los datos y estadísticas que presenta, y que pintan una realidad bastante distinta a la vivida en las calles y colonias de sus compatriotas.
Finalmente, ante las declaraciones que el presidente hizo, mencionando que no sería el Reforma quien le dictaría la agenda, pienso que López Obrador se equivoca. No es el Reforma el que le exige hablar de estos temas, ni el que le cuestiona por qué tardó tanto tiempo en pronunciarse al respecto….
Es el pueblo mexicano que se encuentra, desde hace años, en medio de la incertidumbre y del temor. Es el pueblo mexicano que guarda la esperanza de que usted cumpla sus promesas. Es el pueblo mexicano que espera, y esperará, una declaración decente y pronta, una condenación de los hechos de Minatitlán y de los acontecimientos que puedan llegar a suceder hasta el término de su mandato. Es el pueblo mexicano que necesita oír las acciones concretas que tendrá esta administración para que el país prospere, en vez de las afirmaciones vacías y ambiguas que prometen que todo se solucionará o de las que sólo buscan culpar a los gobiernos previos. Es el pueblo mexicano que necesita dejar de escuchar que se le divide entre mascotas y fifís.
Ya no es tiempo de echar la culpa, ya no importa. Es momento de aceptar la responsabilidad que nos toca a cada uno de nosotros… y la responsabilidad de hacer de México un país más seguro, educado, cordial y respetuoso es suya señor presidente, nuestra y mía.
Fuente consultada:
Indigo Staff. «Quieren culparnos de masacres como la de Minatitlán, cuando éstas son heredadas: AMLO». Reporte Índigo. Recuperado el 27 de abril de 2019. https://www.reporteindigo.com/reporte/quieren-culparnos-de-masacres-como-la-de-minatitlan-cuando-estas-son-heredadas-amlo/https://www.reporteindigo.com/reporte/quieren-culparnos-de-masacres-como-la-de-minatitlan-cuando-estas-son-heredadas-amlo/
