Trump, un extraño enemigo

Mario Rosales BetancourtPor Mario Rosales Betancourt (*)

Foto: Gage Skidmore/Commons Wikimedia.

Es en extremo injusto, ilegal e inútil presionar a un país soberano para que viole los derechos humanos de migrantes, y su propio orden jurídico, con la amenaza de que —de no hacerlo— se aplicarán aranceles que dañarán a productores y trabajadores mexicanos y a consumidores norteamericanos, ajenos al problema migratorio. Y con el agravante de que, de ocurrir tales medidas, se violará el orden jurídico internacional, lo cual lejos de solucionar el problema social que origina la migración, lo agravará.

Para empezar, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pretende fundamentarse en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977, cuyo propósito es el de establecer sanciones económicas en contra de gobiernos enemigos en una situación de una verdadera emergencia, como una guerra o un inminente conflicto bélico. Dicho de otra manera: esta ley no se hizo para imponer unos impuestos a la importación, toda vez que los perjudicados son personas y empresas privadas y hasta la macroeconomía de las naciones.

Es evidente que Estados Unidos no vive una emergencia, y menos que ésta la ocasione México por no reprimir violenta y arbitrariamente —como desea Trump— a los migrantes centroamericanos.

La emergencia es personal y política del Sr. Trump, que ve amenazas a su reelección e, incluso, a su permanencia en la Casa Blanca, y por ello espanta a sus seguidores con el petate del indio mexicano y centroamericano.

No he sido ni pejefobico, ni AMLOVER. He criticado mucho de lo dicho y hecho por el presidente López Obrador; pero ahora aplaudo su posición expresada en la carta que envió a Trump y que hizo pública. Prudencia, sensatez , apego a principios y al derecho Internacional, búsqueda del diálogo. No someternos a intervenciones y pretensiones imperialistas, pero sí entender la realidad.

Debemos unirnos contra este extraño enemigo, que olvida que en su declaración de Independencia del 4 de julio de 1776, los Estados Unidos consagraron el derecho a la búsqueda de la Felicidad, que es lo que hacen los migrantes.

(*) Abogado, profesor universitario con 44 años de experiencia en las aulas y periodista.

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