El Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, A.C. difundió este lunes, 3 de junio de 2019, su informe semanal titulado «Seis meses: Bajo Crecimiento y Seis Restricciones para el Proyecto de Nación de la 4T», en el que hace un balance de lo que va del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Por razones de espacio, Sin Compromisos lo reproducirá en cinco partes, correspondiendo a este lunes 3 de junio de 2019 la primera de ellas.
Por el IDIC. (Para ver documento original íntegro dé clic aquí).
Foto ilustrativa: Pixabay.
El presidente Andrés Manuel López Obrador definió el parámetro con el que evaluará su gestión: pasar a la historia como un buen presidente. Sus puntos de referencia son tres transformaciones históricas de México: Independencia, la Reforma y la Revolución.
Un cuarto evento también ronda en la lógica de su pensamiento y visión: la gestión del presidente Lázaro Cárdenas y la nacionalización del petróleo. De momento se dejan de lado algunos de los resultados, como el bajo crecimiento de la economía.
Con ese marco de referencia se mide el desempeño de su gabinete: deben estar a la altura del reto histórico. Desde el punto de vista del presidente López Obrador heredaron una administración pública infiltrada de corrupción, falta de eficacia y con poca sensibilidad social hacia los mexicanos menos favorecidos. Después de seis meses de gestión comienza el momento de evaluar los desafíos y avances de la llamada 4T.
Al comenzar el segundo semestre de la nueva administración hay, al menos, 6 aspectos por destacar que condicionarán el alcance de los primeros dos años de gobierno y el Proyecto de Nación del presidente López Obrador (Gráfica 1).

1. El amago del presidente de Estados Unidos: imponer aranceles a todas las exportaciones de México hacia su país, desea una comercio administrado por los intereses norteamericanos.
2. La desaceleración económica de México ¿rumbo a una recesión?
3. La inercia del modelo neoliberal: la supervivencia del estancamiento estabilizador.
4. Política fiscal restrictiva: restricción sobre la inversión pública.
5. Política monetaria restrictiva.
6. Precariedad laboral, pobreza e informalidad.
Algunos obligarán a replantear la agenda estratégica del gobierno, la visión hacia el interior no bastará para enfrentar el comercio administrado por los intereses de Estados Unidos impuesto por Donald Trump.
De igual forma, es claro que la presión sobre México seguirá aumentando sin importar las concesiones, como el TMEC, que se realicen. Por ello el primer punto a considerar es:
Sin lugar a duda que el amago de Donald Trump muestra que la relación política y diplomática entre ambos países se encuentra en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas: el desgaste sistemático al que se le ha sometido ha provocado algo inusitado para una región que aparentemente avanzaba hacia una integración económica. Sin importar la existencia del TLCAN, el acuerdo logrado a través del TMEC que México y Estados Unidos pertenezcan a la OMC, Donald Trump ha declarado que le puede llegar a imponer aranceles de hasta 25% en octubre del 2019 a todas las exportaciones mexicanas.
Su argumento no tiene nada que ver con un tema económico, en realidad es netamente político: México debe contener la migración ilegal que llega a Estados Unidos por su frontera sur. Donald Trump pide que México resuelva algo que su patrulla fronteriza, su Guardia Nacional, su ejército, su tecnología y todo el cúmulo de recursos financieros no ha logrado. Él Sabe que México no podrá lograrlo en el corto plazo. En realidad, el objetivo de Donald Trump no es solucionar el problema de la migración ilegal hacia su país, es utilizar a México como elemento central de su próxima campaña electoral.
Para el Gobierno de México la situación es compleja porque más del 80% de las exportaciones que se realizan van Estados Unidos: cerca de 350 mil millones de dólares, una cifra equivalente al 30% del PIB nacional. Si las negociaciones con Estados Unidos no son exitosas, ya sea porque se cancele la potencial aplicación de aranceles o por lo menos se posponga la medida, México deberá enfrentar:
Volatilidad e incertidumbre financiera producto de la merma en el atractivo que el país tiene para la inversión que utiliza al país como plataforma maquiladora para exportar a Estados Unidos. Constituye el problema de no tener verdaderos diferenciales productivos y de alto valor agregado.
- Una potencial disminución de las exportaciones que se realizan a Estados Unidos con un impacto económico negativo en el PIB que podría oscilar entre 1.0% y 1.5% del mismo.
- La correspondiente afectación al consumo privado y la recaudación tributaria del gobierno federal.
- No hay una justificación económica de por medio, en realidad se observa la aplicación de frase ampliamente conocida en la época de la Guerra Fría pero poco recordada en los momentos que se creía que la globalización generaba un mundo feliz de libre comercio: “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses” (John Foster Dulles, secretario de Estado de Dwight Eisenhower).
Por tanto, la estrategia del Gobierno de México deberá reconocer lo anterior y además entender que Donald Trump seguirá presionando: se le dio el TMEC y a pesar de ello anuncia los aranceles a las exportaciones mexicanas, el mismo día que el Gobierno de México envío el TMEC al Senado para su ratificación.
De igual forma, ocurrió a pesar de que México ha limitado su cooperación con China: desde la época de Barack Obama se ha sentido la presión. A pesar de ello México sigue siendo utilizado por la agenda política norteamericana. No se debe olvidar que el partido demócrata utilizó la aprobación de la reforma laboral como moneda de cambio para que avanzará la aprobación del TMEC. Se realizó la reforma y la ratificación del acuerdo sigue pendiente.
En este sentido un mensaje es claro: México deberá ampliar su agenda, ir más allá de la visión doméstica de los cambios estructurales que se implementan para incorporar los cambios que ocurren en Estados Unidos, China, la Unión Europea, Rusia y la India. Particularmente por dos razones: la llamada Guerra Comercial entre Estados Unidos y China (que en realidad es una guerra geoeconómica y geopolítica) y la desaceleración económica interna de México.
Continuará. (Mañana, el tema a desarrollar será: «La desaceleración económica de México ¿rumbo a una recesión?»).
