Por Juan José Agustín Reyes Rodríguez (*)
Imagen ilustrativa: Pixabay
Se conmemoró el 50 aniversario de la declaración del Día Mundial de la Madre Tierra, por la Organización de las Naciones Unidas, este pasado 22 de abril. Al mismo tiempo nos encontramos en el centro de la pandemia del Corona Virus (COVID-19) esparcido por prácticamente todo el planeta.
Las repercusiones sociales, ambientales y económicas, principios del desarrollo sustentable o sostenible, como que están actuando en contra de la población mundial. Desde luego México no es ajeno y los impactos que se están viendo, apenas son el principio de lo que seguramente repercutirán en los próximos días y semanas, al irse agravando la pandemia del COVID-19 en la salud y el bolsillo de la gente.
El origen del virus se ubica en una ciudad de China, de donde se ha esparcido por todo el globo terráqueo. Según algunos estudios públicos su origen estuvo en laboratorios de Estados Unidos y de Italia, que fueron llevados a China. La otra versión, que es la más aceptada, es que su origen es animal al ser diversas especies como el pangolín, los murciélagos y víboras portadoras de ese virus, que estando en los animales forman parte de su asociación parasitaria o portadora, estando en equilibrio con su hábitat y las cadenas tróficas.
Esos y muchos animales silvestre al perder su hábitat, se rompen esos equilibrios entre animales y parásitos que portan y la vegetación forestal que les sirve de alimento, protección y zonas de reproducción. Los animales al entrar en contacto con los humanos, están en otra condición de adaptación, resistencia, hospedaje y demás condiciones de equilibrio que había entre la fauna silvestre y sus parásitos.
Las pérdidas más relevantes del hábitat de la fauna silvestre, son la deforestación de selvas y semidesiertos para la ganadería; bosques para aguacate y fraccionamientos de lujo; humedales y manglares para el turismo y otros productos y actividades económicas. El principal instrumento para eliminar la vegetación forestal, que de manera intencional y ocasionalmente accidental se hace con el fuego,
Los eventos recientes de grandes conflagraciones ocurrieron en la selva Amazónica, compartida por varios países, en Australia y en California. En México también hemos tenido eventos relevantes de incendios en las décadas de los ochentas y noventas del siglo pasado, que cubrieron prácticamente todo el país.
A las intenciones específicas de incendiar las áreas forestales, se suman las condiciones climáticas de cada temporada, dependiendo la sequía o humedad que haya en el país, la acumulación de combustible, la velocidad y orientación de los vientos dominantes, así como la atención a las medias de prevención, vigilancia y supervisión de las áreas forestales.
Con los cambios climáticos que ha sufrido la tierra a lo largo de su historia, vemos que son por los movimientos propios del sistema solar y de la tierra, las ondas solares que cambian, las concentraciones de gases como el bióxido de carbono, nitrógenos, oxígeno y otros gases que están naturalmente en la atmósfera, que han sido componentes de la misma, se han venido modificando en su proporción por la acción humana.
Los cambios que la tierra ha tenido por milenios han sido determinantes, pero en comparación con los cambios que le ha infligido la humanidad en los últimos siglos, han sido acelerados, a partir de la revolución industrial, cuando se iniciaron las acciones de cambios drásticos del ambiente, una explotación de los recursos naturales sin límites y generación de cantidades importantes de desperdicios.
Los recursos naturales renovables más impactados son los forestales, que llevan inherente el impacto al agua, a la fauna silvestre, a la atmósfera, al suelo y a las poblaciones que habitan ahí directamente, e indirectamente al resto de la población.
Las condiciones climáticas que se prevén en México para este año son de severas sequías, lo que pondrá condiciones favorables para la presencia de incendios forestales.
Hay que dejar claro que las condiciones de sequía por si mismas NO SON CAUSA DE LOS INCENDIOS FORESTALES, como se ha manejado erróneamente. Son condiciones que si los facilitan, pero el origen es la mano del hombre que los inicia intencionalmente en su mayoría y sólo por descuido en los menos.
De acuerdo con el servicio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) las condiciones de sequía presentes al 15 de abril se muestran en la gráfica siguiente. Ahí se muestran las diversas condiciones de sequía desde anormalmente seco hasta la sequía excepcional. Se puede observar que el sur sureste del país, los estados del Golfo de México presentan sequías. Partes de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, así como Veracruz, presentan los puntos más críticos de sequía.
En estos días que estamos en plena temporada de incendios forestales, estos serán los estados con mayor atención preventiva de estos siniestros.

Sin embargo, estos datos del clima, son elementos principales para la prevención de incendios forestales, cuya principal responsabilidad del manejo del fuego está en la Comisión Nacional Forestal, que a lo largo de su existencia ha venido estableciendo diversos apoyos tecnológicos para detectar oportunamente el inicio o presencia de estos siniestros.
Hasta el día 24 de abril, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) tenía reportados 60 incendios forestales activos, en 16 estados del país, con una superficie afectada de 9,305 hectáreas, cuya vegetación afectada es en su mayoría pastos y matorrales. Adicionalmente, 18 han sido liquidados. Están atendiendo estos siniestros 1,350 combatientes de la CONAFOR y de otras instituciones estatales, comunitarias y municipales.

Hay que hacer un amplio reconocimiento a los brigadistas combatientes de estos siniestros que arriesgando su integridad y su vida controlan estos incendios. Desgraciadamente ha habido decesos y accidentados cumpliendo con su honorable labor y eso hay que enaltecerlos ampliamente.
La CONAFOR opera actualmente el Sistema de Predicción del Peligro de Incendios Forestales en sus oficinas centrales en Zapopan, Jalisco, con apoyo, para verificación de la información en seis centros regionales en Sonora, Coahuila, Durango, Jalisco, Puebla y Campeche, así como los 32 centros estatales que se operan con la participación de los gobiernos de las entidades federativas.
Este sistema de predicción se resume en cuatro etapas que se reflejan en mapas que se elaboran con la información obtenida del satélite y la información de los centros regionales y estatales.
Inicia con la identificación de puntos de calor, que pueden ser de cualquier emisión calórica, como fábricas, chimeneas, quemas agrícolas e incendios. Posteriormente se define el Peligro meteorológico de incendios haciendo correlaciones de tipos de vegetación, el historial de puntos de calor y la región del país. Se introduce otro insumo que es el peligro de incendios en función de las actividades humanas para finalmente hacer una compilación de los insumos previos que señala la posibilidad de incendios esperados durante los próximos diez días.
Gráficamente la CONAFOR, formula los cuatro mapas que describen este sistema y se presentan a continuación.



Compilación de los tres mapas. Señala el número de incendios esperados en los próximos diez días

Considero que es importante conocer cuál es la forma de la prevención satelital de incendios forestales, que es una herramienta tecnológica de avanzada que permite prever de manera oportuna las posibilidades de ocurrencia de estos siniestros.
Sin embargo, la prevención no es suficiente, porque no prevé las intenciones humanas de quienes tienen como propósito cambiar sus tierras forestales por tierras agropecuarias, turísticas, industriales o urbanas.
Existe la legislación Forestal y Ambiental para sancionar estas prácticas que se vuelven ilícitas al atentar contra esos valiosos recursos y contra la sociedad en su conjunto, para recibir beneficios privados o particulares. Sin embargo hay muy pocos casos en los que la ley se aplica a los delincuentes, por falta de elementos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Fiscalía General de la República (FGR), tanto en número como en capacidad y compromiso.
En el fondo está el poco o nulo apoyo de políticas públicas, reflejado en presupuestos en los tres órdenes de gobierno, que permitan el desarrollo pleno de las responsabilidades, atribuciones y funciones de los organismos descentralizados y dependencias responsables de las actividades forestales en toda su gama.
A nivel mundial se ha reconocido ahora sí, con mayor fuerza, la importancia que tienen los recursos forestales para mitigar el cambio climático, por su gran capacidad de fijar el Bióxido de Carbono, generar Oxígeno y cumplir su importante papel en el ciclo del agua, entre otros muchos beneficios que otorgan estos recursos naturales. Es necesario pasar de los brillantes discursos a la asignación de presupuestos suficientes que permitan atender de manera relevante todas las actividades esenciales que deben atenderse a los recursos forestales. “Los discursos sin recursos, son demagogia”.
(*) Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques, por la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo, Texcoco, Estado de México (hoy Universidad Autónoma de Chapingo); Maestro en Ciencias y candidato a Doctor en Recursos Naturales por The University of Michigan, en Ann Arbor, Michigan; Consultor en Recursos Naturales, Ambiente y Desarrollo.
