Por Federico Addisi (*)
Imagen ilustrativa: Pixabay
Compartimos una noticia que sin duda es fuerte, pero por la escala en la que se implementa no es algo definitivo como para hablar del «entierro» del dólar. Al menos como algo inminente.
Por otra parte, la creación de esta criptomoneda lanzada por China, o moneda digital, como prefiera llamarse, nos da la razón que era una de los objetivos buscados al crear la tan mentada «Pandemia».
Claro, es justo decir que se esperaba una medida de este tipo desde los centro globalistas y no desde China. Lo cual ratifica que el proceso que estamos viviendo dista mucho de ser lineal, y a su vez, cada uno de los actores en pugna tiene hacia adentro sus propias contradicciones.
Finalmente, una de cal y una de arena desde nuestra visión de la periferia.
Hemos insistido hasta el hartazgo que este era el momento para terminar con el sistema implementado en Bretton Woods y el patrón dólar. En ese sentido, el movimiento de China es funcional a nuestros intereses.
Sin embargo, la creación de criptomonedas, no deja de ser una peligrosa herramienta de control que limita la soberanía de los Estados que se verían impedidos de tener una moneda soberana.
Los cambios están sucediendo y la tensión mundial no desaparece.
Hay un mundo que busca agudizar su plan de dominación hacia el paradigma post capitalista, financiero, tecnológico, con eje en el cambio de producción; apalancándose en la IV Revolución Industrial, la IA, la robótica, el big data y el reemplazo del trabajador. Son los que creen en el «homo Deus» y Transhumanismo mediante, buscan vencer a la muerte.
Por el otro lado, sujetos colectivos conocidos como soberanistas. Opuestos a este diseño mundial pero que aún no acusan atisbos de un nuevo ordenamiento mundial que sin duda deberán crear.
En esta configuración emergen los liderazgos de China, Rusia y EEUU, como dijera el senador ruso Pushkov. Añadimos que este eje, de constituirse, arrastraría tras de sí a la India, Corea del Norte, Irán y toda Asia en general. La idea de Eurasia como una de las regiones vitales, según la tesis de Alexander Dugin se haría realidad.
(*) Analista argentino
