
Por Mario Rosales Betancourt (*)
Imagen ilustrativa: Presidencia de la República
El gran dedo, tan hábil en darnos atole, tiene con la captura del ex secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, un nuevo anillo.
Los cargos que se le imputan, relacionados con su presunta relación con el narcotráfico, no se refieren tanto a delitos, presuntamente cometidos cuando era secretario en el gobierno de Peña Nieto, sino cuando estaba en la presidencia Felipe Calderón y Genaro García Luna era el secretario de Seguridad Pública, y por ello en Estados Unidos, se están vinculando ambos procesos.
No es un logro del actual gobierno, ya que el propio presidente López Obrador señaló que en México no hay una investigación abierta contra Cienfuegos. Y es más: los Estados Unidos, esperaron a que el general llegara a su territorio para detenerlo porque sabían que difícilmente hubieran podido conseguir la extradición por parte de nuestro gobierno, tan cercano y tolerante con nuestro ejército.
Pero le va bien esta captura y proceso en Estados Unidos al gobierno de nuestro México. Uno, porque aparece como un nuevo gran distractor. Dos, porque como lo señaló y lo trata de vender el presidente, justifica la consulta popular.
Sólo que realmente lo que más justifica es la nueva pregunta, porque la inicial, la del presidente, sólo se refería a los expresidentes; en cambio, la de la Corte la amplía a todos los actores políticos, como lo son García Luna y Cienfuegos.
Creo que no es sólo coincidencia, que esto se dé el mismo día, que definitivamente se niega el registro al partido de Felipe Calderón y su esposa. Si se hubiera dado el registro, seguramente entre los que encabezarían la lista de los candidatos a diputados y con ello hubiera obtenido su curul y fuero, sería el propio expresidente Felipe Calderón.
También esto sirve al presidente de México para formalmente, y de dientes para afuera, agradecerle al gobierno de los Estados Unidos , y ayuda claro, al presidente Trump, en sus ahora ya desesperados esfuerzos por lograr su reelección.
Ayuda a la 4T en su bandera contra la corrupción, al decir que hay en la cárcel tres exsecretarios de Estado de los gobiernos neoliberales: García Luna, Cienfuegos y Rosario Robles; pero la verdad es que sólo esta última, está en una cárcel mexicana .
Desde luego, esto implica una variable peligrosa para el gobierno, su relación con el Ejército. El presidente López Obrador ha sido muy generoso con el Ejército. Sólo una muestra: los únicos fideicomisos que no sólo no desaparecieron, sino se incrementaron, son los fideicomisos en favor del Ejército. Además, se les da más recursos y tendrán más tareas, como las aduanas y los puertos, y más negocios y obras públicas, aparte de las estrictamente militares y de las que tienen de hecho en Seguridad Pública.
El problema, aunque no se quiera aceptar en nuestro país, es que esta captura en Los Angeles sí afecta el prestigio de nuestro Ejército y más, cuando se señala que hay otros militares de alto rango involucrados.
Como sea, la 4T hace caravana con sombrero ajeno, gana batallas que no peleó, presume que ya la corrupción se acabó, y pone reflectores en esto, para que queden en la obscuridad, por ejemplo, los estragos que vivimos en la salud y la economía.
(*) Profesor titular C con 44 años de antigüedad en FES Acatlán, UNAM. Profesor con 39 años de antigüedad en UAM-Azcapozalco. Miembro de ANPERT (Asociación Nacional de Periodistas de Radio y Televisión) y de CONAPE (Compañeros Internacionales Periodistas y Editores).
