El conflicto poselectoral venezolano tiene implicaciones geopolíticas cruciales para el futuro orden mundial, toda vez que implica al supracapitalismo occidental y al comunismo chino

Por Jorge Santa Cruz
Imagen ilustrativa: Xinhua
Es altamente probable que el dictador venezolano Nicolás Maduro haya ordenado el fraude electoral. Y que lo haya hecho para satisfacer su soberbia política, pero, también para mantener la influencia de sus aliados chinos y rusos (en especial, los primeros) en América Latina.
De igual manera, es altamente probable que los intereses de los supracapitalistas enquistados en Estados Unidos estén detrás de la oposición venezolana que reclama ─todo parece indicar que con razón─ la victoria en las recientes elecciones.
¿Por qué interesa a los supracapitalistas occidentales y a los gobiernos de Estados Unidos y de China el destino inmediato de Venezuela? Por la ubicación estratégica y por los recursos petroleros de este país sudamericano.
Importancia de Venezuela
Venezuela tiene presencia en el mar Caribe, al cual confluyen cuatro macrorregiones: la angloamericana, la latinoamericana, la europea occidental y la africana. Dicho de otra manera: para llegar a la costa este de Estados Unidos, a Cuba, a las costas mexicanas del Golfo de México, al Canal de Panamá y al extremo oriental del Corredor Interoceánico mexicano se tiene que navegar por el Caribe.
Es una ruta obligada para el tránsito de mercancías y de petróleo.
Venezuela tiene las principales reservas de petróleo del mundo. El Libro mundial de datos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos calcula ─con datos de 2021─ que las reservas de petróleo de Venezuela son de 303 mil 806 millones de barriles.
El investigador de la Dirección de Inteligencia Energética de CFEnergía, Aldo Quiroz Encinas, en la página 7 de su trabajo titulado Venezuela: importancia geopolítica, geoestratégica y energética apunta que las reservas de petróleo de Venezuela ─con base en su actual ritmo de producción─ se agotarían dentro de 500 años.
Quiroz Encinas hace un comparativo interesante en la página 8 del citado trabajo:
«Para tener un referente, la tasa R/P mundial es de 53.5 años; la de todo América del Norte es de 28.2 años; la de Siria (otro país petrolero) es de 158.8 años. Venezuela es el único país del mundo con una tasa de R/P superior a 500 años. Al conocer estos datos y compararlos, se debe tener en cuenta que la tasa asume las condiciones de producción del último año, estas condiciones son diferentes en cada país, en tanto cada país tiene un desarrollo distinto en su infraestructura y tecnología; así como cada país tiene necesidades y por lo tanto consumo diferente».
China produjo en 2023, según el sitio de Expansión-Datos Macro, 4 millones 183 mil barriles de petróleo diarios; sin embargo, de acuerdo con una nota de José A. Roca, del Periódico de la Energía, importó 11 millones 300 mil barriles de petróleo al día.
Por eso, el gobierno comunista chino encabezado por Xi Jinping tiene especial interés en que Nicolás Maduro y el chavismo sigan controlando a Venezuela, país que ─como se apuntó líneas arriba─ está en una zona geográfica privilegiada y tiene abundantísimas reservas de petróleo.
China es el paraíso para los supracapitalistas. Como también lo son el gobierno chavista de Venezuela y el banco Rothschild. La agencia Bloomberg informó el 28 de abril de este 2024 que el régimen de Nicolás Maduro había contratado al banco Rothschild para que le asesore en la reestructuración su deuda vencida, tasada en 154 mil millones de dólares.
Las cúpulas dejan los debates ideológicos y las protestas sociales a los sectores desprevenidos y desinformados; ellas acuerdan en la cúpula de la pirámide.
Lo que suceda con Venezuela será un indicativo a tomar en cuenta. Un sector muy poderoso del supracapitalismo quiere trasladar el principal eje de poder a China; en cambio, el sector nacionalista estadounidense rechaza la hegemonía china. Donald Trump se alineó ─al menos aparentemente─ con los nacionalistas.
Si Trump le gana a Kamala Harris la elección del 5 de noviembre venidero y si la oposición venezolana ─que cuenta con la simpatía de los anticomunistas estadounidenses─ logra sacar a Maduro del poder, entonces la acometida hegemónica china tendrá que esperar, al menos un lustro.
Lo cierto es que el futuro del mundo está en juego.
