La reforma judicial y el futuro del mundo

China apoya a López Obrador porque no le importan las libertades de los mexicanos; lo que quiere es controlar el mercado estadounidense desde México; a Washington solo le importan los negocios de las trasnacionales apátridas instaladas en México y que se dicen norteamericanas

Por Jorge Santa Cruz

Imagen ilustrativa: Especial

La pugna entre Estados Unidos y China, aunque nos disguste a los mexicanos, involucra a nuestro país. Y tiene que ver con la Reforma Judicial que tratan de imponer el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena.

Por lo demás, el tema de China divide a las cúpulas de poder de los Estados Unidos. Una corriente es partidaria de que su país siga favoreciendo el empoderamiento de la potencia asiática en aras de la competencia económica; la otra, advierte que China es enemiga de los Estados Unidos, que constituye una amenaza a la seguridad nacional y que, por lo tanto, debe derrotársele antes de que sea demasiado tarde.

En ese contexto, es válido decir que México resulta fundamental para la política, la economía y la seguridad nacional de los Estados Unidos, país con el que comparte más de tres mil kilómetros de frontera. Mencionemos algunos ejemplos:

  • migración
  • trasiego de fentanilo y otras drogas
  • tráfico de personas
  • paso de terroristas
  • relocalización de empresas
  • cadenas de suministro
  • mano de obra barata
  • recursos naturales

Tan importante es México para Estados Unidos que el Departamento de Defensa lo trasladó de su Comando Norte al Comando Sur.

La Reforma Judicial y su impacto geopolítico

La Reforma Judicial impulsada por el régimen lopezobradorista implica la subordinación absoluta del Poder Judicial al Ejecutivo. Y esto inquieta, sobre todo, en Estados Unidos porque está clara la vinculación ideológica de López Obrador y la Cuarta Transformación con China comunista.

A las poderosas corporaciones «estadounidenses» (así, entre comillas) les preocupa que sus activos y sus recursos sean confiscados por el gobierno socialista de la Cuarta Transformación y entregados a China a cambio, por ejemplo, de financiamiento para sus programas clientelares (como ocurre ya en Venezuela).

Las trasnacionales «estadounidenses» han hecho grandes negocios con China, y son aliadas de esta potencia; pero de eso, a que les quiten todo en México y se lo entreguen a los chinos hay un abismo de diferencia.

Es válido inferir que el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, lo pensó más de una vez antes de criticar públicamente la Reforma Judicial de su amigo Andrés Manuel López Obrador.

Calificado como el embajador «más chairo» de la historia, Salazar tuvo que doblarse ante las presiones del poderoso empresariado apátrida que opera desde los Estados Unidos ─con la protección de las leyes estadounidenses─.

Este empresariado pro chino, heredero ideológico del finado exsecretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, se hace visible en el Consejo Empresarial Estados-China.

A los supra capitalistas afincados en Estados Unidos les interesan las alianzas ventajosas con China porque les reditúan multimillonarias ganancias a costa del sufrimiento de los trabajadores chinos.

Tres de los supra capitalistas más poderosos los Estados Unidos han visitado China entre 2023 y 2024.

Euronews informó el 29 de abril pasado que Elon Musk, propietario de Tesla y de SpaceX, viajó a Pekín «invitado por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional». La agencia refirió un dato interesante: que la gigantesca fábrica de Tesla en Shangái produjo alrededor de 947 mil vehículos en 2023.

Musk ha declarado ─como lo refiere el medio suizo Swiss Info─ que los intereses de Pekín y de Washington «están entrelazados, como gemelos unidos, que son inseparables uno del otro».

Tim Cook, director ejecutivo de Apple, suele viajar a China con cierta frecuencia. Un reporte de la edición digital de La República, publicado el sábado 23 de marzo del presente año, resume los anuncios hechos por Cook luego de reunirse con el ministro de comercio de China, Wang Wentao:

Apple planea invertir más en investigación en China, dijo el director ejecutivo Tim Cook mientras continúa su visita de alto perfil al país. La compañía inyectará recursos a la investigación aplicada en el centro financiero de Shanghai, informó el viernes el periódico estatal China Daily, citando los comentarios de Cook al ministro de Comercio, Wang Wentao. No reveló detalles de la inversión, según el periódico.

«Seguimos invirtiendo en China, en la cadena de suministro, en I+D y en nuestras tiendas», dijo Cook en un vídeo de la reunión.

Bill Gates, cofundador de Microsoft, se reunió en Pekín, el 16 de junio de 2023, ni más ni menos que con el presidente chino Xi Jinping, quien lo recibió como «a un viejo amigo». La Jornada, el periódico favorito de López Obrador, publicó que Gates fue a «apoyar los esfuerzos de China en materia de investigación médica».

A China le interesan las alianzas ventajosas con los supra capitalistas «estadounidenses» y occidentales porque les permiten obtener financiamiento y robarse sus tecnologías.

El presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Harris (hoy candidata presidencial demócrata) han sido condescendientes con el Partido Comunista Chino, so pretexto de evitar una guerra caliente con la potencia asiática. Al fin socialistas, Biden y Harris comprometen, de esta manera, el futuro de los Estados Unidos.

La presión de Ken Salazar al gobierno de México lo que pretende es que la Reforma Judicial afecte a todos, menos a los supra capitalistas «estadounidenses» (lo que repetiría el esquema seguido por Álvaro Obregón con Estados Unidos en los Tratados de Bucareli de 1923).

Pero en Estados Unidos subsiste un sector nacionalista que alerta sobre los propósitos últimos de China con respecto a los Estados Unidos.

Uno de los líderes visibles de la corriente nacionalista defensiva es el ex congresista republicano por Wisconsin, Mike Gallagher, quien publicó el 10 de abril de 2024, en la revista Foreing Affairs, del Consejo de Relaciones Exteriores (poderoso centro de pensamiento privado estadounidense) que la gestión de la competencia con China privilegiada por el presidente Biden solo genera complacencia a favor de China.

En el citado artículo, que escribió en colaboración con Matt Pottinger, Gallagher se expresó con las siguientes palabras:

Estados Unidos no debería gestionar la competencia con China , sino ganarla. Pekín está llevando adelante una serie de iniciativas globales diseñadas para desintegrar a Occidente y marcar el comienzo de un orden antidemocrático. Está respaldando dictaduras expansionistas en Rusia, Irán, Corea del Norte y Venezuela. Ha más que duplicado su arsenal nuclear desde 2020 y está acumulando sus fuerzas convencionales más rápido que cualquier otro país desde la Segunda Guerra Mundial. Estas acciones demuestran que China no aspira a un punto muerto. Estados Unidos tampoco debería hacerlo.

La Reforma Judicial de AMLO inquieta aún más a los nacionalistas estadounidenses, habida cuenta de que beneficiaría a China si se aplica contra los inversionistas vinculados a su movimiento.

En el tema de la inversión estadounidense en México, el gobierno mexicano tendría dos líneas de acción luego de que se apruebe su Reforma Judicial:

  1. Castigar a todas las empresas «estadounidenses», con el fin de favorecer a todas las empresas chinas instaladas en México.
  2. Castigar solo a las empresas vinculadas al nacionalismo estadounidense para beneficiar parcialmente a las empresas china

Estos dos escenarios serían lesivos ─de todas formas─ para la seguridad nacional y la economía de los Estados Unidos, pues supondrían un gradual fortalecimiento chino en México, país con el que comparte (como se apuntó líneas arriba) tres mil kilómetros de frontera.

Lo anterior explica por qué China apoyó las críticas de López Obrador a las declaraciones de Ken Salazar sobre la Reforma Judicial.

El diario mexicano El Economista, en su edición digital, publicó lo siguiente el 9 de agosto pasado:

El Ministerio de Exteriores de China, en voz de Lin Jian, instó a Estados Unidos a abandonar sus políticas de «intervencionismo» en América Latina y a cultivar relaciones basadas «en el respeto mutuo», así como en «la no interferencia de los asuntos» internos de cada país.

Por todo lo anterior, podemos concluir lo siguiente:

  • A Estados Unidos le preocupa la Reforma Judicial porque amenaza los intereses cifrados en dólares, no los del grueso de la población mexicana que siempre paga en pesos las consecuencias de las emboscadas que le tienden desde afuera y desde adentro.
  • China apoya la Reforma Judicial de AMLO, a pesar de que dejaría absolutamente desprotegida a la población mexicana. Pekín sabe que dicha reforma tiene recovecos legales que la pueden beneficiar. El gran objetivo chino en este momento es el de controlar el mercado estadounidense desde México.

Es mucho lo que está en juego. ¿Despertará México?

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