El despojo del oro de Argentina y del uranio de Chile

El autor hace un breve recuento del saqueo de recursos en esas dos naciones y plantea las probables consecuencias en materia de soberanía

Por Horacio Muñoz Alvear

Imagen ilustrativa: Especial

Introducción

En los últimos días, ha surgido una preocupante información que pone en tela de juicio la soberanía económica de Argentina. Según diversas fuentes, el gobierno de Javier Milei, junto con su ministro de Economía, habría trasladado en secreto todas las reservas de oro del Banco Central al Banco de Inglaterra, un movimiento que despierta serias inquietudes tanto en el ámbito geopolítico como en la estabilidad económica del país.

Un traslado secreto y sus implicaciones

El gobierno de Javier Milei ha sido acusado de realizar, de manera sigilosa y en secreto, cuatro viajes para trasladar todos los lingotes de oro que se encontraban en las bóvedas del Banco Central de Argentina al Banco de Inglaterra. Esta acción, que aparentemente fue llevada a cabo sin el conocimiento público, representa una transferencia de riqueza que, históricamente, ha sido una de las más importantes para la seguridad financiera de la nación.

La elección del Banco de Inglaterra como destino para estas reservas de oro resulta especialmente controversial, dado el contexto histórico entre Argentina e Inglaterra, países que aún mantienen una disputa por las Islas Malvinas. A pesar de la resistencia de Inglaterra a devolver este territorio, el gobierno argentino ha decidido enviar todo su oro a la misma nación que considera un enemigo geopolítico.

Paralelismos con la historia: Menem, Kirchner y Chávez

Esta no es la primera vez que Argentina atraviesa una situación similar. Durante el gobierno de Carlos Menem, en la década de 1990, el país fue testigo de una venta masiva de sus reservas de oro, en el marco de un proceso de reestructuración neoliberal. Menem fue duramente criticado por esta decisión, y muchos sospechan que recibió sobornos a cambio de la venta, lo que dejó a Argentina en una situación económica vulnerable.

El gobierno de Néstor Kirchner, que asumió el poder años después, intentó remediar esta situación mediante la recompra de oro, con el objetivo de restablecer las reservas nacionales y asegurar la soberanía económica del país.

Sin embargo, la actual administración de Milei parece haber revertido estos esfuerzos, repitiendo un patrón que se asemeja al de Hugo Chávez en Venezuela en 2001.

Durante su mandato, Chávez también decidió enviar todas las reservas de oro de su país al Banco de Inglaterra, argumentando que sería una medida para proteger los recursos de Venezuela. Sin embargo, esta decisión fue vista por muchos como un preludio de la entrega de la soberanía venezolana a intereses extranjeros, y un error estratégico que debilitó la posición de Venezuela en el escenario internacional.

El caso libio: Gaddafi y el desastre que siguió

Las consecuencias de transferir reservas de oro a bancos extranjeros pueden ser catastróficas, como lo demuestra el caso de Libia bajo el mandato de Muammar Gaddafi. En un intento por integrarse a la comunidad internacional, Gaddafi aceptó desmantelar su industria militar, incluyendo misiles y armas químicas, y entregó todas las reservas de oro libio al Banco de Inglaterra, como parte de un acuerdo promovido por las potencias occidentales.

No obstante, esta entrega de recursos no garantizó la estabilidad ni la seguridad del país. Al contrario, Libia fue desestabilizada por intervenciones externas, lo que culminó en el derrocamiento y asesinato de Gaddafi, transmitido en vivo por medios de comunicación de todo el mundo. Hoy, Libia está dividida y sumida en la pobreza, con sus reservas de oro en manos de potencias extranjeras.

Argentina y el peligro de la historia repetida

El actual gobierno argentino, encabezado por Javier Milei, parece estar siguiendo un camino similar al de Gaddafi, con la entrega de las reservas de oro a un banco extranjero. Esta decisión podría poner en riesgo no solo la estabilidad económica del país, sino también su soberanía. En un contexto de creciente tensión geopolítica, la acción de Milei podría tener repercusiones desastrosas para Argentina, similar a lo que ocurrió en Libia.

Javier Milei

El caso de Islandia también ofrece un ejemplo inquietante. Después de depositar sus reservas de oro en bancos ingleses, el país perdió todo acceso a ellas tras un conflicto financiero, con Inglaterra reteniendo las reservas como parte de una disputa económica.

Conclusión 1

En un contexto internacional donde las potencias económicas utilizan su influencia para moldear el destino de naciones más débiles, la entrega de las reservas de oro argentinas a Inglaterra es un acto que debe ser examinado con extremo cuidado. La historia ofrece lecciones claras: aquellos países que han cedido sus recursos estratégicos a manos extranjeras han pagado un alto precio en términos de soberanía y bienestar.

Argentina, al igual que Venezuela y Libia, podría enfrentarse a un futuro incierto si no se toman medidas para asegurar que los recursos del país permanezcan bajo control nacional. Es fundamental que se debata abierta y transparentemente esta decisión, y que se evalúen las posibles consecuencias antes de que sea demasiado tarde.

El destino de las reservas de oro de Argentina podría ser un punto de inflexión en la historia del país, y la nación no puede permitirse el lujo de repetir los errores del pasado.

El antecedente de Chile

SI Milei entregó el oro de Argentina a Inglaterra, Sebastián Piñera entregó el uranio enriquecido de Chile a Estados Unidos.

La historia es la siguiente: la madrugada del 27 de febrero de 2010, el viceadministrador de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de los Estados Unidos, Andrew Bieniawski, dormía en su habitación de hotel en Santiago de Chile.

Había viajado al país sudamericano para acordar los términos en que el país sudamericano entregaría a Washington su material nuclear.

A las 03:34:08, tiempo local, inició un sismo de 8.8 en la escala de movimiento MW que ocasionó un tsunami.

El periódico La Tercera informó que después del terremoto, Bieniawski se reunió con los funcionarios de su comitiva para modificar el plan original de acción.

No se piense que la entrega del uranio enriquecido chileno se aceleró por los daños causados por el terremoto. Para nada.

La Tercera da datos muy precisos y significativos:

… 12 horas antes del sismo, los ingenieros de la NNSA habían instalado 680 kilos de material de seguridad en los contenedores, que protegerían al uranio de una explosión e, incluso, de un terremoto.

Finalmente, se optó por llevar la carga a Valparaíso, donde dos barcos de EEUU esperaban para repartirse el uranio, con el fin de que ninguno transportara suficiente material para la fabricación de una bomba. Ya en el puerto, el grupo debió enfrentar un nuevo temor. Una grúa que llevaba la carga hacia los navíos falló, provocando que uno de los ocho contenedores oscilará en el aire, generando temor entre los funcionarios. El cargamento abandonó el país el 4 de marzo y arribó a EEUU a mediados de mes, para ser reconvertido en combustible seguro.

El 8 de abril de 2010, el ministro Ricardo Rainieri negó que se hubiera tratado de un operativo «secreto»; lo calificó más bien de «reservado». Según una nota de EMOL, Rainieri dijo que esta «es una historia bastante antigua, no es la primera vez que hay un transporte de residuos nucleares que se llevan a Estados Unidos». En efecto, ya se habían efectuado al menos otros dos antes.

Sebastián Piñera

Y para que no quedaran dudas, el presidente Sebastián Piñera (ver información del medio chileno ABC fechada 12 de abril de 2010) admitió en Washington que Chile envió todo su uranio enriquecido a Estados Unidos para «dar un ejemplo» de colaboración a la seguridad nuclear mundial.

Conclusión 2

Así como Argentina renunció a su soberanía monetaria y financiera al entregar su oro a Inglaterra, así lo hizo Chile (en materia de seguridad nacional) al enviar su uranio enriquecido a Estados Unidos.

Insisto en que la historia ofrece lecciones claras: aquellos países que han cedido sus recursos estratégicos a manos extranjeras han pagado un alto precio en términos de soberanía y bienestar.

Se vienen tiempos cruciales para naciones latinoamericanas como Argentina y Chile, y otras como México, cuyas reservas de litio interesan a Estados Unidos y a China.

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