López Obrador debió estar en el puerto guerrerense, coordinando las acciones de rescate y atención a damnificados. Optó por los halagos y la sensiblería

Por Jorge Santa Cruz
Imagen ilustrativa: Especial
Con el cinismo que lo caracteriza, el presidente Andrés Manuel López Obrador utilizó su última conferencia de prensa matutina ─la última─ para llenarse de autoelogios, para dejar que algunos de sus cercanos lo adularan hasta la ridiculez, para mentir y… para eludir una vez más sus responsabilidades.
Inició su última rueda de prensa así:
Bueno, pues agradecerles mucho por participar en estas conferencias durante casi seis años, este diálogo circular que hoy concluye. Me da muchísimo gusto que continúe este ejercicio de auténtica comunicación, de mensajes de ida y vuelta, como lo ofreció la presidenta electa, Claudia Sheinbaum.
No puedo dejar de decir que me voy muy satisfecho por el cariño de muchos mexicanos, mujeres, hombres, cosa que agradezco de todo corazón. Me dediqué a servir al pueblo.
Me siento muy orgulloso, muy contento, que atendimos a todos, escuchamos a todos, respetamos a todos, pero le dimos preferencia a los más necesitados. Llevamos a la práctica nuestro principio de que, por el bien de todos, primero los pobres; y no sólo fue una proclama, no sólo fue un lema; se convirtió en una realidad porque logramos —y ese es otro timbre de orgullo— reducir la pobreza y la desigualad en nuestro país, a pesar de la pandemia que tanto dolor nos causó y nos tumbó la economía como no sucedía en más de sin siglo; nos levantamos y se logró recuperar el crecimiento económico, aun limitado por esa crisis económica externa.
Luego, AMLO firmó dos reformas constitucionales: la de la Guardia Nacional y la de los derechos de los pueblos indígenas; a continuación, dio un informe de gobierno triunfalista y rifó un reloj entre los periodistas.
Solo en la parte final de su última mañanera, él —que se va «satisfecho» y muy «orgulloso» porque su gobierno le dio preferencia «a los más necesitados»— se refirió a la crítica situación que dejó el paso del huracán John en el puerto de Acapulco:
Nada más un informe. Estamos atendiendo a damnificados de Acapulco, está la Secretaría de la Defensa, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, Protección Civil, la Secretaría del Bienestar. Ya está bajando el agua; mejor dicho, ya bajó el agua en las colonias inundadas.
Estamos entregando comida caliente, estamos distribuyendo despensas, hay servicio médico. Ya comenzó el censo para entregar en 15 mil viviendas que fueron las afectadas, apoyos de manera directa; esto, por lo que corresponde al día de hoy.
Me dio mucho gusto enterarme que mañana va a visitar Acapulco la presidenta constitucional Claudia Sheinbaum.
INTERVENCIÓN: El miércoles, presidente.
PRESIDENTE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: El miércoles. Ah, no, mañana no; el miércoles, que va a estar allá. Pero se está trabajando. Lo mismo en la Costa Chica, en la Costa Grande; se está atendiendo Michoacán, también comunidades afectadas en Oaxaca.
Y mandarles a todas, a todos, nuestra solidaridad, nuestro apoyo. Nunca han estado solos, siempre han contado y van a seguir contando con el apoyo de nuestro gobierno.
Y ya terminamos.
Después, AMLO dejó su retrato de fin de gobierno en Palacio Nacional, escuchó una versión deformada de la canción La Paloma —aduladora y empalagosa en extremo, pero que casi lo hizo llorar— y se deleitó con bailables típicos veracruzanos.

El contraste
De manera simultánea, la población de Acapulco trataba —trata— de superar la nueva emergencia provocada por las lluvias del huracán John: 29 muertos (hasta el momento), un número aún no cuantificado de damnificados, inundaciones, escasez de alimentos, especulación, rapiña…
Los daños estimados por el municipio de Acapulco rondan la cantidad de 50 mil millones de pesos.
El presidente López Obrador, el que según sus propias palabras le dio preferencia a «los más necesitados», prefirió tener festejo en Palacio Nacional y recibir a mandatarios de otros países, que encabezar las tareas de rescate y atención a damnificados.
López Obrador dice que ya terminó; en realidad, apenas comienza su maximato.
Solo que cualquier obra humana tiene fecha de caducidad; aunque el poder lo haga sentir un dios…
