Ha penetrado en la política de morena; es un riesgo para la necesaria unidad nacional y el liderazgo requerido por Claudia Sheinbaum para negociar la inclusión de México en el cambio geopolítico mundial

Por Rodolfo Sánchez Mena, presidente de la Academia de Geopolítica y Estrategia
Imagen ilustrativa: Alex y George Soros | @AlexanderSoros
Los cimientos de Norteamérica han sido erosionados por la cultura woke, patrocinada por la eminencia gris del Estado Profundo (Deep State), el financiero Georges Soros, que ha entregado a su hijo el legado destructor de la globalización demócrata genocida.
Donald Trump derrotó de manera fulminante a los demócratas y a su candidata abanderada por Georges Soros y el fondo buitre Black Rock que amenaza con apropiarse del fondo de vivienda de los trabajadores mexicanos (2.2 billones de pesos).
La cultura woke ha penetrado en la política de morena; es un riesgo para la necesaria unidad nacional y el liderazgo requerido por Claudia Sheinbaum para negociar la inclusión de México en el cambio geopolitico mundial representado por el fin del ciclo de la II guerra mundial y de la guerra fría, hasta el neoliberalismo. Trump gana de manera aplastante contra los demócratas para cerrar y dar fin al Siglo Americano.
Los medios demócratas y sus voceros en México llevan una campaña woke contra Trump, presentándolo como enemigo de México, para establecer en México el centro de resistencia demócrata contra Trump, basados en la plataforma de balcanizacion de Soros y Black Rock.
La cultura woke promueve la campaña mediática climática que ha destruido a Alemania.

La faceta más peligrosa y disolvente de Soros-Woke-Blak Rock es contra el empleo y desarrollo de la seguridad energética, la producción de alimentos y la salud.
En Estados Unidos, el proyecto de seguridad nacional del candidato a presidir el Pentágono, Pete Hegseth, o el gobernador de Florida, Ron de Santis, es recuperar las bases fundacionales norteamericanas afectadas gravemente por la cultura woke del Estado Profundo.
El mejor ejemplo de la perversidad de la cultura demócrata disolvente es presentar los resultados electorales pasados como que los hombres con perros votaron por Trump y las mujeres con gatos por Kamala Harris.
En México, la insistencia woke de destruir el lenguaje español y su significado cognitivo es evidente cuando califica a la presidente como comandanta de las fuerzas armadas, a quien la Constitución denomina Comandante.
La cultura woke es instrumento de la guerra civil híbrida que afecta a México y Estados Unidos.
El proyecto histórico geopolítico de México y Estados Unidos tiene como propósito el bienestar y la seguridad ampliada al hemisferio.
La nominación del próximo secretario de Estado, del primer latino, Marco Rubio, se dirige a un proyecto hemisférico que dará fin a las regiones de Norte, Centro y Sudamérica. Pero esto lo veremos pronto.
Por el momento, es oportuno conocer quién es el Trump del segundo mandato y la oportunidad de una alianza geoestratégica con México.
