El apunte del día

Por Jorge Santa Cruz
Imagen ilustrativa: Foro de Sao Paulo
El Foro de Sao Paulo (FSP) fue fundado el 4 de julio de 1990 por el dictador cubano, Fidel Castro Ruz, y por el actual presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, con el fin de convertir a América Latina en una federación de repúblicas comunistas a la que denominan como la «Patria Grande».
La plataforma ideológica y el programa público de trabajo del FSP se concretaron el 10 de enero de 2017, durante su XXIII reunión, celebrada en Managua, Nicaragua, bajo los auspicios de otro dictador: Daniel Ortega.
El documento se tituló Consenso de Nuestra América. Proyecciones para un programa político de acuerdos de la izquierda, los partidos y movimientos populares de América Latina y el Caribe.
El punto 1 del plan en materia política e ideológica plantea lo siguiente:
1 – Se requiere entender la conquista del poder más allá de la recuperación de sus atributos simbólicos –la presidencia y el gobierno de un país- y articular estrategias que le permitan llegar a sus distintos niveles –municipios, provincias, estados, nación-, prevalecer en los parlamentos, y en el debate público, así como proteger y propiciar el éxito de las empresas públicas y las formas de gestión y propiedad colectivas. Asimismo, evitar que el poder judicial sea utilizado al servicio de intereses políticos de la derecha. Es necesario democratizar y subordinar las estructuras de mando del ejército y los órganos de orden interior, al poder político instituido libremente por la voluntad popular y en función de los intereses nacionales. Esos órganos son los garantes de los procesos de liberación, soberanía e independencia de Nuestra América.
El obradorismo ha logrado la mayoría de esos objetivos. En este apunte, me referiré únicamente al que ordena «evitar que el poder judicial sea utilizado al servicio de intereses políticos de la derecha». (El supracapitalismo trasnacional es socio del comunismo internacional, al que «justifica» con sus excesos. La retórica anticapitalista del Foro de Sao Paulo esconde esa complicidad. Ambos son internacionalistas y concentran la riqueza en unas pocas manos. La «derecha», para neoliberales y comunistas es el nacionalismo genuino que postula una verdadera soberanía de las naciones y un orden internacional basado en una justa colaboración. Neoliberalismo y comunismo pretenden dominar al mundo. El nacionalismo genuino propone la defensa de la vida, de la familia y de la dignidad humana. La nación es, por lo tanto, el «alma», la esencia de cada pueblo. El supracapitalismo niega tales valores y pone a la utilidad por encima de todo [«dejar hacer, dejar pasar»]. El comunismo hace lo mismo, pues anula la dignidad humana y la nacionalidad con tal de implantar un régimen colectivista. Supracapitalismo y comunismo son inhumanos y esclavizantes). Lo que no quiere el FSP es que el poder judicial esté a cargo de profesionales del derecho que pongan por encima de todo el interés nacional.

El grupo de trabajo del Foro de Sao Paulo se reunió el 29 de septiembre de 2024 en la Ciudad de México, invitado por los partidos Morena y del Trabajo. En su Declaración Final, felicitó a Claudia Sheinbaum y a Andrés Manuel López Obrador. También, aplaudió la aprobación de la Reforma Judicial en México:
Saludamos la toma de posesión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el 1 de octubre de 2024, que dará continuidad al segundo piso de la 4ª Transformación y celebramos la aprobación en el Congreso Mexicano de la Reforma Judicial promovida por el presidente AMLO, en el sentido de fortalecer en el país el Estado de Derecho mediante los procedimientos democráticos de la Constitución mexicana. En ese sentido, rechazamos las declaraciones injerencistas, arrogantes y extemporáneas del Departamento de Estado estadunidense sobre esta reforma.
Al buen entendedor, pues, pocas palabras.
