El asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, confirma la realidad de México: la delincuencia organizada es la que manda en el país.
Carlos Manzo ganó la presidencia municipal de Uruapan como candidato independiente y, desde que asumió el cargo cumplió con su responsabilidad; enfrentó personalmente a los cárteles que operan en su municipio.
El periodista David Marcial Pérez, del diario El País, lo refirió así en cuanto supo del asesinato del funcionario:
—Alcalde, estos cristales están blindados, ¿verdad?
—No, por eso hay que estar pilas
La respuesta del alcalde de Uruapan hizo que se me erizaran hasta las pestañas. Fue este julio. Estábamos recorriendo en una patrulla de policía un laberinto boscoso para encontrar una huerta de aguacate, donde hacía unas semanas el mismo alcalde y su policía habían encontrado un campo de adiestramiento del crimen organizado. Carlos Manzo había llegado a la alcaldía en septiembre del año pasado y desde que llegó al puesto me dijo que, casi cada día, se ponía el chaleco antibalas y salía a patrullar por los alrededores montañosos de la capital del aguacate michoacano. Un negocio que deja unos 3.000 millones de dólares al año. Uno de los jugosos pasteles por los que las mafias del crimen llevan años peleando sin piedad.
El gobierno federal le asignó una escolta compuesta por catorce elementos de la Guardia Nacional; sin embargo, sabía que peligraba. Tanto, que tenía el propósito de contar con un automóvil blindado. Ya no le dieron tiempo de obtenerlo.
Manzo encabezaba los operativos. En julio pasado, el citado reportero de El Paísle preguntó si no tenía miedo. La respuesta que dio fue franca y aleccionadora:
El miedo es natural al hombre, pero lo dominamos, no dejamos que nos paralice. Además estamos haciendo lo que legalmente nos corresponde.
La respuesta de la presidente de la república, Claudia Sheinbaum, fue burocráticamente correcta. En un mensaje difundido en su cuenta de X, manifestó, entre otras cosas, lo siguiente:
Condeno con absoluta firmeza el vil asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo. Expreso mis más sinceras condolencias a su familia y seres queridos, así como al pueblo de Uruapan ante esta irreparable pérdida.
Desde el momento en que se tuvo conocimiento de este grave hecho, hablé con el gobernador de Michoacán y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha mantenido comunicación constante con el fiscal del estado.
Hoy convoqué a Gabinete de Seguridad para garantizar el apoyo a Michoacán y que no haya impunidad. Los mandos territoriales de Defensa y Guardia Nacional mantenían comunicación con el alcalde y contaba con protección federal.
Condeno con absoluta firmeza el vil asesinato del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo. Expreso mis más sinceras condolencias a su familia y seres queridos, así como al pueblo de Uruapan ante esta irreparable pérdida.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, acudió al funeral de Carlos Manzo y fue corrido al grito de «¡Fuera, asesino!». («Politiquería», según Luisa María Alcalde, la presidente de Morena, usted sabe…).
Hoy, en el homenaje póstumo a quien también lideró el «movimiento del sombrero», llevado a cabo en la Plaza Principal de Uruapan, la señora Grecia Quiroz García dirigió unas sentidas palabras a su cónyuge asesinado:
No mataron al presidente municipal de Uruapan, mataron al mejor presidente de México. Al único que se atrevió a levantar la voz. Al único que se atrevió a debatir, a hablar con la verdad. Sin temor a nada, sin temor a perder su vida, sin temor a dejar a sus hijos huérfanos el día de hoy…
Destrozada, Grecia Quiroz García, esposa del alcalde Carlos Manzo, tomó la palabra durante el homenaje en la plaza principal de Uruapan.
“No mataron al presidente de Uruapan, mataron al mejor presidente de México. El único que se atrevió a decir siempre la verdad, sin temor por… pic.twitter.com/vXTvVFX7zv