Anatomía de una red global y su espejo mexicano

Por Oscar Méndez Oceguera
Imagen ilustrativa: Public Domain Pictures
¿Quién programa tu muerte? La disputa por el final de la vida dejó hace tiempo de ser un dilema médico o un debate moral entre expertos o en la intimidad de la conciencia. Lo que tenemos enfrente —y es imperativo nombrarlo sin anestesia— es un proyecto de ingeniería normativa y cultural de alcance transnacional: un ecosistema perfectamente orquestado de grupos de presión, laboratorios legales y oficinas de relaciones públicas que, bajo la etiqueta neutra de “ayuda médica para morir”, busca transformar las relaciones fundacionales de la sociedad: entre el ciudadano y el Estado, entre el paciente y el médico, y entre el sufrimiento y el cuidado.
La legalización progresiva de la eutanasia y del suicidio asistido en Occidente no ha sido en absoluto una evolución espontánea de la sensibilidad pública, sino la obra sostenida, minuciosa y financiada de una arquitectura de influencia que opera mediante una tríada de palancas estratégicas: reescritura del lenguaje (“muerte asistida”, “última libertad”), procedimentalización del acto excepcional (comités, protocolos, reportes estadísticos), y expansión de la autonomía hasta convertirla en el único argumento que esgrime autoridad para legitimar lo indecidible.
La consecuencia práctica, fría y categórica de ese andamiaje es un Eugenesismo de Bajo Coste: cuando la sociedad no alcanza a aliviar el dolor, cuando el Estado no financia el cuidado, opta por normalizar y tramitar la eliminación del doliente, estableciendo la opción letal como la solución más sencilla, rápida y menos gravosa para el sistema de salud.
I. La Matriz de la Desubjetivación: El Material Administrable
La tesis central de esta transformación se encuentra documentada en el reciente y combativo ensayo de Charles Vaugirard, La face cachée du lobby de l’euthanasie. L’eugénisme de Pierre Simon, fondateur de l’ADMD (Téqui, 2025). Su hallazgo, centrado en Francia, es perfectamente extrapolable a la lógica global. La figura de Pierre Simon —médico, estratega cultural y figura clave en la masonería francesa— y la ADMD francesa (Association pour le Droit de Mourir dans la Dignité), fundada en 1980, aparecen como el nudo primario de un patrón ideológico.
Vaugirard desglosa la frase que condensa la matriz antropológica del proyecto, la más inquietante de todas: la vida como “material que se gestiona” por la técnica y la política. Este enunciado no es una simple metáfora, sino una categoría funcional que tiene consecuencias directas: despoja al ser humano de su inalienable carácter de sujeto para convertirlo en un recurso que puede ser optimizado o retirado. Si la vida es un material gestionable, entonces se puede decidir su utilidad, su costo y su fin. Esta es la desubjetivación necesaria que habilita la ingeniería pública sobre el destino individual. El acto de morir deja de ser un evento existencial y se convierte en un servicio programado.
II. La Infraestructura Global: Nodos de Control y Expansión por Coherencia
La coherencia de la estrategia se mantiene gracias a su órgano de coordinación internacional, la World Federation of Right to Die Societies (WFRtDS), una federación que alinea narrativas, aporta manuales y acompaña ventanas parlamentarias en más de sesenta jurisdicciones. La presidencia actual recae en la académica mexicana Asunción Álvarez del Río (UNAM), electa desde 2021, un dato de enorme relevancia que sitúa a México no como periferia, sino como nodo central y principal punto de injerto de la agenda transnacional, facilitando la importación de modelos y know-how legal altamente especializado.
El Bloque de la Gobernanza Estadística (La Triple Palanca): la consecuencia más palpable de esta coordinación es la exportación del “modelo belga-holandés”, el laboratorio de la ley y la gobernanza estadística, que opera sobre las tres palancas de la ingeniería:
- Procedimentalización (La Autoridad Administrativa): Países Bajos funciona como el panel de control. Los Comités Regionales de Revisión (RTE) han consolidado una burocracia de la muerte, reportando 9,068 casos en 2023, equivalentes al 5.4% de todas las muertes en el país. El factsheet oficial del RTE es la herramienta política más eficaz porque comunica control y normalidad. La existencia del Expertisecentrum Euthanasie (la antigua Levenseindekliniek) refuerza esta idea al asumir los casos complejos que los médicos de cabecera evitan, ofreciendo manuales detallados de actuación.
- Cifras (La Autoridad Numérica): La repetición anual de los anuarios transforma la excepción en “actividad controlada”. En Bélgica, la CFCEE (Comisión Federal de Control y Evaluación) registra 3,423 eutanasias en 2023 (\bm{\approx 3.1\%} de las muertes). La cifra, desprovista de drama, se convierte en el antídoto contra el argumento moral de la «pendiente resbaladiza».
- Expansión por Coherencia: La consecuencia directa e irreversible de la normalización es la ampliación de las causales, tal como documentan los propios anuarios belgas y holandeses: la mención explícita de casos en demencia, trastornos psiquiátricos, y polipatologías crónicas demuestra que la lógica de la «coherencia interna» del sistema tiende a extender el acto letal como prestación sanitaria para el sufrimiento psicológico o social. Canadá ilustra esta curva de integración de manera más agresiva: la MAID representó el 4.7% de todas las muertes en 2023, con debates abiertos sobre el umbral psiquiátrico. El bloque suizo (DIGNITAS, EXIT con 181,647 miembros, Lifecircle) complementa el know-how aportando la logística del «servicio», estandarizando el circuito de suicidio asistido con alcance internacional. Por su parte, en Francia, la secuencia Convención Ciudadana + Aviso 139 del CCNE muestra cómo la autoridad técnica y la deliberación se utilizan para traducir la ética en mandato político, creando un soft law de legitimación antes de la ley definitiva de 2024–2025..
III. El Espejo Mexicano: Nodos, Táctica y la Ofensiva Parlamentaria
La transición de la estrategia global a la praxis local se realiza a través de un mimetismo táctico y lingüístico que se articula en torno a Por el Derecho a Morir con Dignidad, A.C. (DMD México).
- Táctica de la Palanca Emocional: La palanca coyuntural es el activismo de caso único con la iniciativa ciudadana “Ley Trasciende” de Samara Martínez, presentada con más de 128 mil firmas y acompañada por legisladores de diversas bancadas. El expediente propone incorporar un Título “Eutanasia” en la Ley General de Salud, con comités y protocolos, replicando la arquitectura administrativa europea. El efecto “red” y la amplificación mediática cierran el circuito entre historia personal, tribuna pública y propuesta normativa.
- La Coartada Moral y Jurídica: El discurso de “paliativos + ayuda a morir” se presenta como un binomio complementario; en realidad, los paliativos robustos actúan como la coartada moral que permite al Estado, al mismo tiempo, ofrecer el atajo letal. El armazón legal vigente —el Código Penal Federal sanciona auxilio o inducción al suicidio (art. 312), mientras la Ley General de Salud reconoce cuidados paliativos y sedación proporcional— es el que cualquier reforma debe remover para instaurar AMM como prestación. El movimiento implica redefinir el acto médico y la responsabilidad tutelar del Estado.
IV. El Dique Ontológico y la Contra-Arquitectura de la Mayéutica
La matriz antropológica de este andamiaje es la autonomía sin contrapesos, auxiliada por la técnica y certificada por el Estado. La contra-lectura no necesita teología para ser pública, sino la razón discursiva y la Mayéutica —las preguntas socráticas— para discernir las consecuencias del bien humano. La tradición filosófica y jurídica (articulada en documentos como Iura et bona y Samaritanus bonus) ofrece un dique conceptual fundado en la Dignidad Ontológica y el Acto Médico ético, que la razón pública debe comprender plenamente:
- Valor Intransferible y la Dignidad Ontológica: la vida tiene una Dignidad Ontológica que no depende del nivel de autonomía, productividad o ausencia de dolor. No es lo mismo matar que dejar de tratar lo inútil o desproporcionado (obstinación terapéutica). Eliminar el sufrimiento a través de la eliminación del sufriente es una falacia ética fundamental y una renuncia al deber de solidaridad.
- Acto Médico y Principio de Doble Efecto: el fin de la medicina es curar y aliviar. El acto de provocar la muerte es intrínsecamente contrario a la vocación profesional y a la confianza pública en el sistema de salud. La analgesia proporcionada, aun si acorta la vida, es lícita por doble efecto si su fin directo es aliviar el sufrimiento terminal. La medicina conoce esta distinción; la ingeniería legal busca borrarla.
- Justicia Social y Utilitarismo Presupuestario: la esencia del deber social es financiar el cuidado (paliativos integrales), no el servicio letal. El déficit de paliativos no justifica el matar; lo que hace es exponer y denunciar el fracaso ético y presupuestal del Estado. La AMM, sin paliativos universales, opera como un incentivo perverso.
Para el lector exigente, la prueba se encuentra en la respuesta a estas preguntas guía, que desnudan la filosofía del bien y que la razón pública debe responder sin eslóganes:
- ¿La voluntad individual es criterio suficiente para decidir sobre el valor de una vida, o existe un valor anterior a cualquier consentimiento que obliga al Estado a proteger?
- Si eliminamos el dolor eliminando al doliente, ¿resolvimos un problema médico o renunciamos al deber social de cuidar?
- ¿Qué incentivos presupuestarios crea un sistema sanitario que ofrece un servicio letal donde faltan morfina, equipos domiciliarios y unidades de paliativos? ¿Se convierte lo más barato en lo «preferible»?
- ¿Puede el Estado tercerizar en el médico —cuya vocación es curar y aliviar— el acto de provocar la muerte como prestación de salud, sin cambiar la medicina misma?
El dique jurídico europeo respalda esta visión: la Recomendación 1418 (1999) del Consejo de Europa y la jurisprudencia del TEDH (Pretty vs. Reino Unido, Haas vs. Suiza) han negado la existencia de un “nuevo derecho” a la eutanasia, manteniendo el margen de apreciación de los Estados para proteger la vida vulnerable y resistir la presión de la autonomía desregulada.
V. Conclusión: El Retrato del Eugenesismo Utilitario
Si México cruza el umbral de la legalización, heredará de inmediato las consecuencias operativas irreversibles verificadas en Europa y Canadá: (1) La normalización estadística, donde las cifras anuales sacarán la discusión ética de los foros públicos; (2) La ampliación de causales, inevitable por la lógica de coherencia interna, replicando la extensión a perfiles psiquiátricos y crónicos; y (3) El efecto Eugenesia de Bajo Coste, donde la opción letal se volverá el default presupuesto-céntrico.
Lo que está en juego no es “morir mejor”, sino quién decide qué vidas merecen ser cuidadas y qué vidas son “material que se gestiona”. La alternativa responsable no es conservadurismo: es paliativos integrales financiados, voluntad anticipada exigible y médicos blindados para aliviar sin matar. Si México decide mover un ladrillo en este muro, que lo haga consciente de que el lenguaje ya está alineado, el protocolo escrito y la contabilidad lista. La tarea civilizatoria no es eliminar el dolor eliminando al doliente, sino poner de pie la casa de los paliativos; solo entonces, podremos hablar del resto con la seriedad que merecen los vivos.
