Morena, a punto de la fractura letal

El ex consejero jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra, afirma que las conexiones entre dinero sucio, campañas políticas y altos funcionarios dibujan un expediente letal para el partido en el poder

Por Jorge Santa Cruz

Imagen ilustrativa: Pexels

En pocas palabras:

Como era de esperarse, el libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez titulado Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder provocó una sacudida política muy fuerte, tanto en el maximato como en el país.

Scherer Ibarra, consejero jurídico del presidente Andrés Manuel López Obrador entre 2018 y 2021, afirma, entre otras cosas, que Jesús Ramírez Cuevas (entonces vocero presidencial y otros funcionarios tuvieron relación con el empresario tamaulipeco Sergio Carmona, el «rey del huachicol», asesinado el 22 de noviembre de 2021 dentro de una barbería de lujo ubicada en San Pedro Garza García, Nuevo León.

En la página 220 de la citada obra, Scherer Ibarra destaca lo siguiente:

Para 2020 [Carmona] controlaba hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera [norte]. Desde 2018 comenzó a financiar campañas en estados estratégicos: Tamaulipas, Sinaloa y Sonora

Scherer Ibarra revela además que Carmona confió a su círculo íntimo (días antes de ser asesinado de un tiro en la cabeza) que había tenido contactos con la agencia antidrogas de los Estados Unidos, la DEA. Según el ex consejero jurídico de AMLO, Carmona habría dicho «Me están preguntando… yo sí les digo muchas cosas».

Y para dar más peso a su argumento, agrega en la página 221:

Mientras las fiscalías estatales en México guardan silencio, en Estados Unidos las pesquisas avanzan. En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral; aún no hay procesos formales en su contra.

Fuentes del gabinete federal afirman que la presidenta Claudia Sheinbaum conoce estos casos.

El caso Carmona es una herida abierta para Morena, y las conexiones entre dinero sucio, campañas políticas y altos funcionarios dibujan un expediente letal. La historia no ha concluido; al contrario: el descubrimiento de la red de corrupción encabezada por dos altos mandos de la Marina es la continuación de esta historia y de la influencia de estos personajes.

Las revelaciones de Sherer Ibarra confirman que Morena está partida en dos; de un lado, el obradorismo que se sabe amenazado por el poder extraterritorial de Estados Unidos; por el otro, el claudismo que está bajo la presión directa de Washington.

La cuenta regresiva sigue su inexorable curso; lo saben en Morena y en el gobierno. El maximato tiene controlado prácticamente todo aquí. Lo que está fuera de su alcance es el accionar del gobierno de Donald Trump. ¿Qué revelaciones habría hecho Carmona a la DEA? No lo sabemos, pero la pregunta es válida.

No sería raro, pues, que viéramos pronto deserciones y traiciones; y la entrega de algunas cabezas al sumo sacerdote de Washington. Parafraseando a Scherer Ibarra: esta historia continuará.

Lo deseable es que México soporte los embates internos y externos. Que así sea.

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