La guerra que no puede ganar Trump

«Estados Unidos corre el riesgo de verse atrapado en un conflicto largo, costoso y sin una victoria clara, por lo que sería conveniente considerar una salida política antes de una escalada mayor». (Carta del Generalísimo Francisco Franco al Presidente de los Estados Unidos, Lyndon Johnson, sobre la guerra del Vietnam)

Por el Dr. Luis Tomás Zapater Espí

Imagen ilustrativa: misil iraní Abu Mahdi (tomada de HispanTV)

Llevaba casi un mes preparando este artículo, pero por diversas circunstancias no lo he podido concretar antes. En cuanto me enteré de la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, supuse o imaginé todo lo que está pasando, y no quiero decir del todo lo que sé que va a pasar, porque, por desgracia, los que me llaman catastrofista casi nunca aciertan en sus previsiones de rosa sobre la situación geopolítica mundial.

En verdad me nace una imperiosa necesidad de continuar por este medio tratando de desmentir las noticias falsas que la propaganda otanista y anglo-sionista ha difundido entre la gente por medio de sus terminales, las televisiones del mundo occidental, cuyo onanismo intelectual alcanza los más absurdos ridículos, y que engañaron al afirmar tras la primera semana de bombardeos genocidas de Israel y de Estados Unidos que la República Islámica de Irán ya había sido neutralizada.

En estos momentos (primeros 4 días de abril), me llega la información según fuentes independientes,  de que un misil iraní ha destruido un búnker con 10 generales israelíes, decapitando al mando militar sionista,[1] y que en menos de las últimas 72 horas Estados Unidos ha perdido entre 6 y 10 aparatos entre aviones de caza, un avión de ataque a tierra y varios helicópteros, aunque el mando de la nación norteamericana, como siempre, trata de minimizar las pérdidas a 2 aviones y 1 helicóptero, de los cuales lo que más les preocupaba era el destino del piloto de un F15 al que las autoridades iraníes habían puesto precio por su captura.

Aunque hay comentarios para todos los gustos sobre la guerra irano-estadounidense, me quedo con uno de ellos que refleja mucho la sabiduría popular, que rara vez falla; al hilo de un TIK TOK de tantos que circulan sobre la guerra, uno de los comentarios decía: «Si no dejas que conduzca un automóvil a un viejo loco, ¿Cómo hemos llegado al punto de confiarle la dirección de un país y su aventura descerebrada en una guerra que nos lleva al desastre mundial«.

Como es lógico, dentro del círculo de consejeros que rodean a Donald Trump, además de expertos en contabilidad y finanzas, logística, armamento, estrategia y política internacional, hay alguno que posee conocimientos superiores de historia aplicables a la situación actual como Steve Bannon, estudioso de los ciclos históricos y de las civilizaciones, y Peter Navarro, que conoce bastante bien la historia de un actor importante en este enfrentamiento, que es China.[2] Me parecería una grave falta de planeación que ninguno de ellos o cualquier otro le hubiera advertido de los riesgos de una acción armada contra Irán, o una gravísima irresponsabilidad, una más, por parte del impredecible Donald Trump, no haber querido dejarse aconsejar por ellos o por cualquier otro, o haber hecho caso omiso a sus sugerencias, y en este último caso la urgencia del desvío de la atención pública internacional del caso Epstein que le salpica, o su servilismo a las decisiones unilaterales de Israel serían las explicaciones más probables. Y es que cualquier persona que conozca mínimamente las civilizaciones orientales sabe que la capacidad de planificar a muy largo plazo y la resiliencia han sido las principales armas que han tenido los pueblos de Oriente frente a sus amenazas, hayan sido éstas las falanges de Alejandro, las legiones romanas, los escuadrones de la caballería mongola o las potencias occidentales modernas y contemporáneas.

Rusia lleva preparándose para su enfrentamiento con todo el Occidente desde hace más de 200 años, sobre todo desde que la guerra de Crimea evidenció que era más que una posibilidad que la gran nación eslava se tuviera que enfrentar a casi toda Europa Occidental en un momento posterior en el que otra derrota estratégica, (como lo fue la citada guerra de 1853-1856), conllevara peligro existencial para su continuación como Estado.[3] De la misma manera, la Republica Islámica de Irán tuvo presente que desde el inicio mismo de su revolución todos los poderes de Occidente tratarían de destruirla, debiendo enfrentar en la guerra contra Iraq el apoyo simultáneo al país árabe del Gran Satán (EEUU) y el entonces Pequeño Satán (la Unión Soviética) —bautizados así por el Jefe Supremo de la Revolución, el Ayatolá Jomeini—.[4] Si en la terrible guerra de 1980-1988 Irán no flaqueó en momento alguno, y llegó a enviar a miles de mártires que se ofrecían para «desminar»con sus cuerpos las defensas del ejército iraquí, ¿qué pueden esperar las potencias de Occidente al enfrentarse a un país fuertemente armado y tecnologizado desde comienzos del siglo XXI, con el apoyo directo o indirecto de Rusia y China, y que lleva más de 30 años preparándose para este escenario?

De ahí que las bravatas de Donald Trump de resolver el «problema» de Irán con una ofensiva relámpago de dos semanas, y las actuales amenazas de reducir el país persa a la Edad de Piedra están evidenciando paulatinamente su debilidad, al comprobar la opinión pública mundial que el país destruido, derrotado y machacado, no solo sigue lanzando misiles, sino que al parecer fue desechando los de peor edad y condicion en los primeros días de la ofensiva, enviando con el paso de los días tandas de unidades cada vez más mejoradas con cada vez mayor efecto destructivo, al tiempo que las pérdidas israelíes y estadounidenses ya no pueden ocultarse mucho más, por la continuidad de las mismas así como por su magnitud real, muy superior a la que reconocen las potencias agresoras, como han cifrado analistas militares internacionales imparciales.

Es cierto que en la lógica militar y geoestratégica de Trump entraba un ataque indirecto a China, en este caso, por medio de la destrucción de un aliado importante que le suministra entre un 15 y un 18% del petróleo, cantidad nada desdeñable (más aún si se tiene en cuenta que el 50% del petróleo chino viene de Oriente Medio), por lo que una situación de impasse de aprovechamiento de estos recursos, o su apropiación por parte de Estados Unidos dejaría a la economía del gigante asiático en situación crítica. Pero precisamente por esto, la cautela no debería haber sido una estrategia desdeñable, habida cuenta de que como ha manifestado el gobierno chino de manera bastante moderada o Víctor Gao, Vicepresidente del Centro Chino de Estudios sobre Globalización, de manera muy radical,[5] el Dragón asiático no permitirá que Irán sea totalmente derrotado o parcialmente ocupado como lo fue Iraq, y a las pruebas me remito, con la creciente colaboración militar chino-irania puesta de manifiesto en la venta progresiva de material antiaéreo y la compartición de informes o datos de inteligencia que ponen en entredicho la seguridad de las fuerzas estadounidenses en la región, clave para las estrategias geopolíticas de dominación mundial, como se desprende de una de las supuestas leyes de la Geopolítica consistente en que «quien domine Asia Central (región planetaria donde ubicamos a Irán) controlará el mundo». [6]

Los que vimos la toma del poder por parte de Donald Trump con cierta esperanza, pero con reservas (conocedores de la dependencia de la clase política estadounidense respecto de la israelí), confiando en que el «intervencionismo democrático» de los demócratas, sobre todo del periodo Obama, causante de la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo,[7] sería sustituido por el America First, que implicaba cierta independencia o falta de seguidismo automático a Israel, como lo había demostrado evitando durante años una confrontación directa con Irán, reduciendo el ataque al país persa con acciones simbólicas como el asesinato del General Soleimaní, nos despertamos el pasado 28 de febrero con la peor noticia imaginable cuando el Presidente estadounidense, además de mostrar al mundo la falsedad de sus promesas electorales de no comprometer al país norteamericano con más guerras, ha llegado al grado de irresponsabilidad mayor en comparación con los presidentes de los últimos 50 años que no metieron al mundo en un polvorín de amenaza de destrucción mutua asegurada, siendo el único consuelo de la situación que, a diferencia de los dos guerras mundiales anteriores en las que el centro del poder mundial que las planificó y provocó, esto es, la oligarquía anglo-sionista, estaba segura a miles de kilómetros de los campos de batalla en sus cómodos despachos e impresionantes mansiones, en esta Tercera Guerra, como advirtió Putin, no habrá vencedores,[8] dado que los mismos criminales que la han provocado no estarán seguros en ningún lugar del planeta por la sofisticación y alcance excepcional de los armamentos y la proliferación de potencias emergentes no controladas como Irán o el Yemen, capaces de llevar el terror de la destrucción a la misma capital del sionismo, la Sodoma del Apocalipsis, (según los mesiánicos), Tel Aviv.

En conclusión, si estuviera en la situación de poder aconsejar a Donald Trump, le diría, con total franqueza, parafraseando al General que fue Jefe del Estado Español cuando le dijo al Presidente Johnson que no podrían ganar la guerra del Vietnam, exactamente lo mismo que el excelso Caudillo tuvo a bien advertirle hace ya sesenta años, y que se refleja en la cita que encabeza este artículo.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDABLE

Bannon Steve, «Address to the Human Dignity Institute», Vaticano, 2014.

Mackinder, Halford J. «The Geographical Pivot of History», Geographical Journal 23, no. 4 (abril 1904).

Navarro Peter, «Death by China: Confronting the Dragon – A Global Call to Action», Upper Saddle River: FT Press, 2011.

Wright, Robin B. The Iran Primer: Power, Politics, and US Policy . US Institute of Peace Press., 2010

Zapater Espí, Luis Tomas

  • Asia Central: Conflictos Étnicos, Nuevo Nacionalismo e Islam,  Editorial Quiles, 2005
  • El Nacionalismo Ruso, la Respuesta Euroasiática a la Globalización, UPV 2005

[1] Análisis Militar Mundial, «Misiles Paveh de Irán eliminan 10 generales israelíes», https://www.youtube.com/watch?v=oNsqX1rYUE8

MNC 24, «Los misiles Paveh de Irán mataron 10 generales israelíes. Israel no logró detenerlos», https://www.youtube.com/watch?v=LsBfBP45vGA

[2] Peter Navarro, «Death by China: Confronting the Dragon – A Global Call to Action» (Upper Saddle River: FT Press, 2011).

Steve Bannon, “Address to the Human Dignity Institute,” Vaticano, 2014.

[3] Sobre la oposición de Rusia contra el mundo occidental, Zapater Espí, Luis Tomas: El Nacionalisjmo Ruso, la Respuesta Eruoasiática a la Globlaizacion, UPV 2005, páginas: 29, 67-69, 83-84

[4] Wright, Robin B. (2010). The Iran Primer: Power, Politics, and US Policy . US Institute of Peace Press. ISBN 978-1-60127-084-9.

[5] Víctor Gao declaró que: «Estados Unidos y sus aliados quieren expandirse. Quieren apoderarse de tierras, petróleo, gas y otros minerales que pertenecen legítimamente a otros países. Quieren violar la soberanía y la integridad territorial. Quieren imponer la guerra —y esta no será la última guerra. Quieren imponer guerra tras guerra contra otros países. Si no nos unimos para detener esta agresión y estas guerras, creo que llevarán la situación —no solo en Irán o en Oriente Medio, sino en todo el mundo— a un abismo de turbulencia, caos, inestabilidad y destrucción». (…)  «Si Estados Unidos quiere guerra, obtendrán guerra; si quieren destruir a China, serán destruidos». (…) «China no disparará primero, pero no permitirá que ustedes disparen el segundo», https://socialistchina.org/2026/03/06/victor-gao-stop-the-war-on-iran/? 

[6] Mackinder, Halford J. «The Geographical Pivot of History«, Geographical Journal 23, no. 4 (abril 1904): 421–37 —es la formulación clásica de la teoría del Heartland, que sostiene que «quien gobierne Europa Oriental dominará el Heartland; quien domine el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien domine la Isla-Mundial controlará el mundo».

[7] Durante su presidencia, Barack Obama autorizó o dirigió el uso de fuerza militar estadounidense —incluyendo tropas, ataques aéreos y campañas con drones— en al menos siete países distintos, y expandió considerablemente el uso de ataques con drones fuera de los tradicionales escenarios de guerra.

Estos países incluyen Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Pakistán y Somalia, donde se emplearon tropas, ataques aéreos o ataques con drones como parte de la política militar estadounidense bajo su mandato.

El programa de ataques con drones aumentó de forma dramática durante su presidencia, reportándose alrededor de 542–563 ataques con drones y otras acciones letales en varios países fuera de zonas de guerra tradicionales, y miles de personas murieron como resultado, incluidas víctimas civiles en esos ataques según estimaciones de analistas y grupos de estudio.

«Which countries did Obama authorize military interventions in? … the Obama administration directed U.S. lethal military force in at least seven countries —Afghanistan, Iraq, Libya, Syria, Yemen, Pakistan and Somalia—… reporting and think‑tank data show … expanded air campaigns with drone strikes». Factually, noviembre 30, 2025, https://factually.co/fact-checks/military/obama-authorized-military-interventions-by-country-56c156

«President Barack Obama authorized an estimated 542–563 drone strikes during his presidency, representing a major expansion of the drone program compared to his predecessor, with thousands of total deaths reported». DroneNestle.com, enero 11, 2026, https://dronenestle.com/how-many-drone-strikes-obama/

[8] NBC, 01/’8/2022, «Putin dice que en una Guerra Mundial no habría vencedores y que nunca debería desatarse», https://www.nbcnews.com/news/world/putin-says-can-no-winners-nuclear-war-never-unleashed-rcna40964

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