Ingenuo, pensar que los escándalos que sacuden a México sólo son asuntos internos

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Soros, detrás de la denuncia contra Peña Nieto, Videgaray, Ruiz Esparza y otros.

Por Jorge Santa Cruz (*)

Foto: @EmilioAlvarez.

En nuestra entrega anterior, sustentamos la hipótesis de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su yerno y consejero, Jared Kushner, tienen interés en proteger a Luis Videgaray Caso, presidente de facto en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Señalamos que los funcionarios investigados por la nueva Fiscalía General de la República (la ex secretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, y el ex director general de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin) fueron adversarios de Videgaray en el gabinete de Peña.

Dijimos, de igual manera, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador quiere llevar la fiesta en paz con Trump, por lo que le cumple sus exigencias.

Esta actitud condescendiente de López Obrador molesta, sin embargo, al enemigo más fuerte de Trump en los Estados Unidos: el especulador y promotor de la globalización, George Soros, director, entre otras, de la Fundación Sociedad Abierta.

Judío húngaro de nacimiento y estadounidense por naturalización, Soros quiere evitar a toda costa que Trump se reelija y que Kushner siga llevando una parte importante de la política exterior de Estados Unidos.

En el caso de México, Soros está en absoluto desacuerdo con la política migratoria de López Obrador porque beneficia la imagen de Trump, quien se encuentra ya en franca precampaña electoral.

A Soros le conviene que la migración, financiada y organizada por él, desfonde a Estados Unidos, y que los electores nieguen el voto a Trump en los comicios de noviembre de 2020.

En el caso de México, Soros tiene la imperiosa necesidad de romper los mecanismos de control que tienen Trump y Kushner sobre López Obrador y la 4T. Una de las maneras de hacerlo es mediante una crisis política sin precedentes.

Si Trump y Kushner —¿o quizá debiéramos decir Kushner y Trump?— tienen las espaldas cubiertas en México por el aún poderoso operador Luis Videgaray Caso, lo que conviene a Soros es poner a Videgaray y a Peña en la cárcel.

Un escándalo de esta naturaleza dejaría sin efecto el pretendido pacto de impunidad acordado por López Obrador con ellos.

Por todo lo anterior, se puede decir que la denuncia penal por presentada por el senador «independiente» Emilio Álvarez Icaza y por algunas «organizaciones ciudadanas» en la Fiscalía General de la República (FGR) contra Videgaray, Peña Nieto, Gerardo Ruiz Esparza y otros personajes cercanos al expresidente, pretende —en realidad— dinamitar la alianza de Kushner y Trump con López Obrador.

Álvarez Icaza argumenta que la denuncia se sustenta en las irregularidades que cometieron Peña, Videgaray, Ruiz Esparza y otros funcionarios del gobierno del Estado de México (que encabezaba Peña como gobernador) al adjudicar la construcción del Circuito Bicentenario a la empresa española OHL (hoy Aléatica).

El senador «independiente» estima que el daño ocasionado por Peña Nieto, Videgaray y compañía al Estado de México rebasa los mil 600 millones de pesos.

Es necesario decir que Álvarez Icaza ha recibido financiamiento durante lustros por parte de la Fundación Sociedad Abierta. Ésta, lo impulsó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y lo apoyó con dinero para sus «organizaciones de la sociedad civil» como CENCOS y el Centro Pro de Derechos Humanos. Su «independencia» es cuestionable.

Nuestro propósito no es culpar ni defender a los ex funcionarios denunciados o que están bajo proceso. El fiscal general de la República, Alejandro Gert Manero, tiene la obligación de conducirse con absoluta ética. Lo mismo, el poder judicial.

No obstante, considerar los escándalos que sacuden al sistema político mexicano como meros asuntos internos equivale a decir que sí se puede tapar el sol con un dedo.

Desde los más sofísticados centros de poder (en Washington, en Nueva York y Londres) se mueven los hilos de está lucha; tal vez nunca lo sepan los agentes del ministerio público, los elementos de seguridad, los jueces y sus ayudantes… pero es la realidad.

4 comentarios sobre “Ingenuo, pensar que los escándalos que sacuden a México sólo son asuntos internos

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