¿Pero en cuál país del mundo hay valor para decirle a los ciudadanos que se equivocan? No es políticamente correcto

Por Jorge Esqueda (*)
Imagen ilustrativa: Gaceta UNAM
Ya se va haciendo viejo el culpar a la democracia de todos los males. Esa confusión nació de creer que la democracia es la solución para todos los problemas, y en consecuencia su ausencia origina todos los males. Ambas proposiciones son falsas.
En parte, lo anterior se debe a la definición amplia de democracia. Cuando se ve que la democracia incumple lo que deseamos, se genera malestar y se le rechaza.
Esa, además, es una situación que México comparte con otros países. El llamado Latinobarómetro aplicó cientos de encuestas en la región y concluyó, en julio de 2023, que a la mitad de los latinoamericanos le da lo mismo vivir en un régimen democrático que del tipo que sea, siempre y cuando ese gobierno “resuelva los problemas”. Es una situación que ya va para una década y media de existir.
El Salvador es un claro ejemplo de esa situación. Ahogado en la violencia de pandillas formadas por los hijos y nietos de la guerra civil que vivió a fines del siglo pasado, ha aplaudido con la reelección a Nayib Bukele, quien sacó al ejército a las calles y lo puso a trabajar con el resultado de encarcelar a unas 70 mil personas, muchas de ellas en una mega prisión para 40 mil reos, y también con muchos inocentes que “iban pasando”, según describen crónicas periodísticas.
Y la gente feliz porque, no se puede negar, la violencia, los crímenes, retrocedieron de manera palpable y premió a Bukele con la reelección sin importar las denuncias de violaciones a los derechos humanos que ¿a quién importan si ya vivimos sin criminales y violencia?
Y ahora el nuevo Legislativo salvadoreño, electo el mismo día en que Bukele se reeligió, aprobó sin discusión la prórroga número 26 del estado de excepción para seguir el combate a las pandillas, y prepara una reforma constitucional para cambiar rapidito la Carta Magna salvadoreña y hacer posible, por qué no, la reelección indefinida del mandatario.
¿A quién le importa la democracia si el Presidente sí resuelve?
Y lo mismo parece haber sucedido en Argentina, donde los ciudadanos albicelestes, hartos de la inflación, votaron por un anarco-liberal que ha hecho reformas a punta de motosierra y a quien hasta el FMI le ha pedido moderación.
Pero ¿qué importa si Bukele resuelve y el argentino Javier Milei ya avanza para controlar el tipo del cambio y la inflación, aunque aún le falta?
La verdad es que la democracia no sirve para controlar pandillas ni el precio del dólar. Esa no es su función.
La democracia sirve para elegir a los políticos, quienes deben controlar a las pandillas y al tipo de cambio. Si esos políticos no cumplen la tarea para la que fueron electos, además de no reelegirlos, se debe de pensar también en que los ciudadanos que los eligieron, mediante los procedimientos de la democracia, fueron quienes se equivocaron.
¿Pero en cuál país del mundo hay valor para decirle a los ciudadanos que se equivocan? No es políticamente correcto.
Y aquí llegamos a la raíz del problema. La democracia puede ser caracterizada como una forma de vida compuesta, por ejemplo, por la tolerancia, pero quienes al final de cuentas se comportan o no de manera tolerante son los ciudadanos. Y si ellos no se conducen de esa forma, no es responsabilidad de la democracia.
En México todos los partidos políticos carecen de autocrítica, una falta compartida por los ciudadanos. Ambos prefieren culpar a otros antes de verse en el espejo.
Entre otras muchas formas de mejorar la democracia se encuentra en primer lugar la participación, y la madre de todas las participaciones democráticas es ir a la urna y votar.
Y hacerlo habiendo leído previamente la propaganda política que, a final de cuentas, es eso: mera propaganda; y presentarse en la casilla electoral luego de dedicar unos minutos a pensar quién es el menos peor, y ─de ser posible─ tras platicarlo sin enojarse con la familia, con los amigos, con el vecino; porque eso es precisamente democracia.

[…] Publicado originalmente en https://periodismosincompromisos.com/2024/05/29/2-de-junio-democracia-votar-para-que/ […]
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