Morena debe gobernar para todos, con apego a la ley. También son mexicanos quienes se abstuvieron de votar o lo hicieron contra el oficialismo

Por Mario Rosales Betancourt
Imagen ilustrativa: tiempodigital.mx
El criterio de que la limitación constitucional a la sobrerrepresentación de partidos no aplica a la coalición de partidos es como decir que la prohibición a que una persona haga algo, como matar a otra, no se aplica a una coalición de personas.
Es ilegítimo e inmoral que el cartel de partidos de la 4T, con solo una votación para diputados del 54 por ciento, pretenda el 73 por ciento de esa Cámara; o que al negocio llamado Partido Verde, que solo es quinto partido en porcentaje de votos, se le pretendan dar más diputados que al PAN, que es segunda fuerza.
La pretensión y aún obsesión por lograr lo que se llamó por el propio gobierno el Plan C ─esto es, la mayoría calificada─ sí manda al diablo a nuestras instituciones democráticas, que para funcionar adecuadamente requieren de frenos y contrapesos.
Sin duda Morena y sus aliados ganaron la elección, y todos, hayamos votado o no por Claudia Sheinbaum, debemos reconocerla como la legal y legitima presidenta. Y ella debe gobernar para todos, incluso para el 40 por ciento que no votó, y el 40 por ciento que votó en su contra.
El Congreso y el Poder Judicial, no tienen razón de ser, no se justifica su existencia, si solo van a acatar las órdenes del Ejecutivo; los legisladores son representantes de la Nación, no del presidente, no de un partido. De nada sirve un Legislativo que no le cambie ni una coma a las iniciativas legales y constitucionales del Ejecutivo.
Es lamentable que Morena quiera imponer y no parlamentar; que no se sienta capaz de lograr lo que sí pudo hacer Peña Nieto, esto es, llegar a acuerdos con los partidos de oposición.
En cuanto al Poder Judicial, evidentemente se requiere una reforma que asegure que estarán verdaderos y sabios juristas, que sean autónomos, imparciales y honestos.
Una reforma de tal magnitud no debe hacerse con prisas, en solo el mes de septiembre ─en el que seguirá AMLO como presidente─, pero ya con en el nuevo Congreso; ni con base en ocurrencias. Por ejemplo, sería inconveniente que ministros y magistrados del Poder Judicial sean electos. Estos cargos requieren de personas que tengan los conocimientos, la imparcialidad y la honestidad inherentes a tan alta responsabilidad.
El pueblo le dio a Morena y aliados, si pensamos en un coche, un gran motor para lograr mucha potencia y velocidad; pero sería un gran error quitarle los frenos y los sistemas de seguridad a ese poderoso automóvil.
Así, la oposición debe reconocer el triunfo del oficialismo; y el gobierno no recurrir al agandalle, sino buscar la unidad y el diálogo con las minorías, por el interés supremo de la Nación.
