Inminente, el golpe mortal contra nuestras Fuerzas Armadas

La Secretaría de la Defensa Nacional debe evitar que la Secretaría de Seguridad Ciudadana utilice a la Guardia Nacional con criterios políticos. Y aún más: debe aplicar las leyes y reglamentos militares a todos los elementos de la GN

Por Jorge Santa Cruz

Imagen ilustrativa: Presidencia de la República

La integración de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) es un gigantesco engaño a la ciudadanía y una trampa mortal a nuestras Fuerzas Armadas.

Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum y los cabecillas de segundo nivel de la Cuarta Transformación pretenden hacernos creer que la GN, por depender en lo administrativo de la SEDENA, será una corporación policiaca que estará obligada a “portarse bien”, aunque su operación dependerá de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Se trata de una estrategia perversa en extremo, toda vez que esta dicotomía hará más evidente la falta de una verdadera política de seguridad y agudizará la crisis que tiñe de rojo todos los días el territorio nacional.

Lo que urge es reconstituir la fuerza policiaca del país. La GN tiene que ser como el SWAT de los Estados Unidos, que entra en acción cuando los grupos criminales pasan por encima de las fuerzas policiacas (las cuales tienen la misión de proteger en primera instancia a la población, y de interactuar con ella de manera cotidiana).

El principio de identidad señala que todo concepto es igual a sí mismo. La verdad es igual a la verdad; el bien es igual al bien; la mentira es igual a la mentira; el mal es igual al mal.

Por lo tanto, una corporación militar es una corporación militar; y debe acatar lo dispuesto por la doctrina y la justicia militares.

La SEDENA debe hacer valer su código de justicia militar y evitar que la GN sea utilizada con criterios políticos. Dicho más claro: impedir que la GN sea utilizada para reprimir a opositores y disidentes del régimen.

Todos los elementos de la GN, por el hecho de saber que están sometidos a leyes y reglamentos militares, al mismo código de justicia del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, la pensarán dos veces antes de cometer actos contrarios al honor militar, como los actos de delincuencia organizada y de represión política.

El secretario de la Defensa Nacional ─el que esté en funciones─ tiene la obligación de evitar que el personal a su cargo viole las leyes y reglamentos militares, en este caso, por motivos políticos.

Es un asunto de seguridad nacional; de defensa de la nación.

El fuero no es un beneficio, es un «pórtate bien». Vale reconocer, sin embargo, que sí se necesita a la policía en primera instancia; a la GN en segunda instancia ─cuando las fuerzas criminales dobleguen a las corporaciones policiacas─ y, en última instancia, al Ejército.

El fuero militar se traduce en prisión cuando se incurre en desobediencia, o cuando se obedecen órdenes contrarias a las leyes y reglamentos. No significa que cualquier militar tenga el derecho de hablar mal de sus superiores; en cambio, sí puede lograr que se envíe a prisión a un mando que lo obligó a cometer un delito.

Por lo tanto, la Guardia Nacional, al depender de la Secretaría de la Defensa Nacional, debe someterse al fuero militar. ¿Acaso no depende administrativamente de la SEDENA?

El fuero militar equipararía el rigor de las sanciones militares a las inadecuadas conductas de cualquier guardia nacional.

El principio de contradicción señala que si un juicio afirma algo y otro lo niega al mismo tiempo, uno de los dos es falso.

La reforma recién aprobada establece que la Guardia Nacional es, en los hechos, la cuarta fuerza armada del país. Las otras son el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina. Pero…

La misma reforma establece que la Guardia Nacional debe ajustarse a las reglas de operación policiacas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

López Obrador y Claudia Sheinbaum pretenden combinar el agua con el aceite. La SEDENA tiene sus reglas y protocolos de operación militares, no policiacos.

Lo que persiguen ambos personajes es ilógico: que las reglas de operación de la SEDENA convaliden las de la GN.

Son principios doctrinarios diferentes y, por su naturaleza y formación, caen en contradicciones.

El tema es más profundo de lo que parece. Es un hecho que entre la Fuerza Aérea y el Ejército existen diferencias de doctrina. Incluso dentro del Ejército son comunes las diferencias doctrinarias entre armas y servicios.

Si eso ocurre dentro de la SEDENA, es lógico pensar que existen entre una Guardia Nacional que se quiere manejar con objetivos policiacos y… ¡políticos!

Demos ejemplos concretos:

  • Un soldado es enviado a una misión en la que es muy alta la probabilidad de que muera. Está consciente, sin embargo, de que la razón ─que solo conoce el Mando─ servirá para distraer o debilitar al enemigo; o para atraer la atención hacia una situación táctica que permitirá ganar la batalla o la guerra. Así pues, se arroja contra el enemigo con absoluta convicción.
  • En la Fuerza Aérea, le ordenan al comandante de la nave que cumpla con una misión. Sabe que solo cuenta con las capacidades propias, con el material de vuelo y con su armamento. Nada más. Está consciente de que es su responsabilidad cuidarlo y salir exitoso. Así que tiene que pensar de manera creativa para salir avante de un campo táctico.

Por las características de operar, hay diferencias de pensar y eso implica una formación doctrinaria particular para cada caso.

En resumen, hablamos de formación.

Digámoslo claro: la formación militar es diferente a la formación policial. Un militar no es policía. El policía no es militar.

A los elementos de la Guardia Nacional les han dado formación militar, pero lo que quieren López Obrador y Sheinbaum es que cumplan tareas policiacas. ¿Por qué?

Una verdadera Escuela de Policía debe tener niveles superiores de estudios dedicados a las diferentes tareas policiacas, o sea, a la profesionalización (igual que ocurre en la SEDENA con las armas, servicios y logística).

Esta profesionalización es indispensable también en la Policía; de la especialización depende la existencia y el éxito operativo de cualquier corporación policiaca.

La Policía debe tener sus propios códigos de justicia, los cuales deben abarcar todas las situaciones operativas. Debe dotársele del fuero policial ─no militar─ que abarque todos los aspectos de indisciplina.

La policía nacional, denominada Guardia Nacional por López Obrador, no tendría por qué depender administrativamente de la SEDENA.

Los salarios de la GN se tabularían de acuerdo con el grado de preparación de sus elementos; también estarán contemplados los bonos de riesgo y, por supuesto, la seguridad social para ellos y sus familias.

La trampa

Este gobierno quiere convertir las leyes y reglamentos militares en leyes y reglamentos policiales. Su objetivo a mediano plazo es el de desaparecer al Ejército y colocarlo al nivel de policía nacional.

Los mandos militares estarían supeditados, primero, a los mandos civiles, o sea, a los intereses políticos de los mandos civiles; el segundo paso sería desaparecer a Ejército, Fuerza Aérea y Marina, y dejar como única fuerza a la Guardia Nacional.

Ese es el plan siniestro de Andrés Manuel López Obrador y de su sucesora formal en la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum.

Sobre el particular, lanzamos ─en este espacio─ un primer llamado de alerta el 19 de septiembre de 2019, hace cinco años y seis días. Lo hicimos en un artículo al que titulamos “El patriotismo de Ejército y Marina, contrario al plan global de AMLO”.

Lanzamos otra alerta el 1 de mayo de 2024, en un artículo al que titulamos “Peligran nuestras Fuerzas Armadas”.

Hoy, el golpe mortal contra nuestro Ejército, nuestra Fuerza Aérea y nuestra Marina es inminente.

Cuando esté plenamente operativa la recién aprobada Reforma Judicial será imposible impedir la extinción de nuestras Fuerzas Armadas, a las cuales les queda un poco más de vida que al Poder Judicial.

Cuando López Obrador y su operadora Claudia Sheinbaum tengan el control total del Poder Judicial, enviarán al Poder Legislativo ─también controlado por ellos─ la iniciativa para que la Guardia Nacional absorba a la SEDENA y la Secretaría de Marina. Con ello, seguirían los abrazos a los criminales.

La traición está a punto de consumarse. La cuenta regresiva continúa. El extraño enemigo opera a través de quienes dicen defender la soberanía nacional, pero que conspiran en realidad para entregarla en la piedra de los sacrificios del neocomunismo.

3 comentarios sobre “Inminente, el golpe mortal contra nuestras Fuerzas Armadas

  1. imparable, su artículo, Don Jorge. La lógica es perfecta y no deja inconsistencias. Esperemos solamente que algún elemento imponderable y sobrenatural cambie el curso de las cosas. Felicidades.

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