A pesar de todo, México puede convertirse en el socio estratégico de Estados Unidos

Por Jorge Santa Cruz
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial
La negativa de Estados Unidos de renovar el tratado comercial con México y Canadá era previsible y, de momento, no alterará la relación comercial de EE.UU. con nuestro país, señala el investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad, Isaac Cruz.
México, explica, está expuesto a reclamos inaceptables de Trump como la de que los automóviles exportados por México tengan más de la mitad de componentes estadounidenses. También a presiones de la Casa Blanca en materia de administración e infraestructura aduanera y, por supuesto, a aranceles ilegales.
De manera adicional, Trump presionará para que México impida que China lo utilice para entrar al mercado de los Estados Unidos.
El investigador del IMCO afirma, por otro lado, que México es un socio estratégico para el mercado estadounidense por el repliegue de China. Las exportaciones chinas a Estados Unidos están en franco retroceso en 29 de los 32 principales sectores industriales de nuestro vecino del norte. México, en cambio, ha ganado participación en 22 de esos 32 sectores.
Cruz enfatiza la necesidad de integrar a las micro, pequeñas y medianas empresas mexicanas a las cadenas de valor regionales para ampliar los beneficios del repliegue chino. Propone, por ejemplo, ampliar el financiamiento a las mipymes, abrir ventanas de inversión y dar certidumbre a los empresarios, tanto nacionales como extranjeros.
Fuera de Asia no hay otro socio que le pueda proporcionar al mercado estadounidense los insumos y los bienes que le suministra México. Si la economía de Estados Unidos quiere desvincularse de China, necesitará forzozamente de México, concluye Isaac Cruz, investigador del IMCO.




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