Ningún país en América Latina llevó a cabo una guerra tan violenta contra su pueblo y contra la iglesia como México, para separar a la iglesia y al estado. La República de Cuba en pleno siglo XX, puede ser la excepción.

Por el General de División Diplomado de Estado Mayor retirado, Roberto Badillo Martínez
Imagen ilustrativa: Excélsior
II. LA SEGUNDA TRANSFORMACIÓN
En México ha habido, desde la muerte de Maximiliano, una historia oficial, dirigida, permanente y mentirosa para esta etapa de nuestro país. Así tiene que haber sido porque en ella empezó la masiva mentira y tergiversación oficial de nuestra historia, en esa etapa del país.
La tragedia de la independencia, expuesta en este trabajo, se trataba desde el punto de vista oficial, de olvidarla, de sellarla, de desaparecerla de la historia del país —porque los gobernantes masones de la época, además de que desestabilizaron al país y lucharon sangrientamente por los cargos públicos para pegarse al presupuesto— se aterrorizaban de que el pueblo conociera la verdad de la independencia, la cual ahora sólo los ignorantes absolutos desconocen o aquellos a los que les conviene ser ignorantes.
La tragedia de la independencia terminó en unos años con la grandeza territorial, gubernamental, económica, financiera, cultural y social del virreinato de la Nueva España; sin duda, la primera potencia en todos los aspectos en América. Esto ocurrió en cuantos años por la penetración de las ideas masónicas en sus dos vertientes ya explicadas en este mismo escrito (rito de York y rito escocés).
Para la intelectualidad liberal masónica e independentista —desde que se consumó la independencia hasta finalizar la tragedia del despojo territorial de Estados Unidos—, la traición cometida seguramente la persiguió hasta su muerte. Vio intervenido y destrozado a su país, traicionado desde los gobiernos liberales y masónicos, incluso en la guerra —como sucedió en la batalla de MOLINO DEL REY, donde el súper traidor General Juan Álvarez desobedeció las instrucciones de Santa Anna de intervenir oportunamente en dicha batalla, con sus cuatro mil quinientos soldados de caballería, que estaban de reserva en lo que ahora se conoce como la Hacienda de los Morales en Polanco, en la Ciudad de México—. Con esa intervención negada y desobedecida por ese general masón al servicio de los invasores, la derrota estadounidense hubiera (y aquí él hubiera que no existe, sí existe) sido aplastante. Y México hubiera salvado sus territorios del norte, cambiando para siempre la historia de Norteamérica y del mundo. Y pensar que a ese traidor le instalaron la banda presidencial en dos ocasiones sus compañeros de logia, seguramente con la aquiescencia del gobierno estadounidense. En Estados Unidos —lo que en México no se cuenta ni en sus escuelas ni civiles ni militares— es que al general que dirigió la BATALLA DE MOLINO DEL REY le hicieron un proceso por las bajas militares de generales, jefes y oficiales que el ejército norteamericano sufrió en esa batalla. Con la intervención de Juan Álvarez y sus cuatro mil quinientos soldados de caballería, con seguridad el general norteamericano hubiera caído en combate o habría caído prisionero.

Imagen: Wikipedia
DE NIÑO, EN LA ESCUELA PRIMARIA, UN MAESTRO OFICIALISTA NOS ENSEÑABA UNA FOTO DE CUANDO BENITO JUÁREZ TENÍA DOCE AÑOS. EL PIE DE FOTO MÁS O MENOS DECÍA: ESTE NIÑO CUANDO GRANDE DERROTÓ A UN IMPERIO Y RESTAURÓ LA REPÚBLICA.
Ningún mexicano, como Benito Juárez, ha tenido una historia inventada, tergiversada, ocultada, de mentiras, trasgredida desde su niñez hasta su muerte. De esto, personalmente me empecé a dar cuenta de forma lenta pero permanente desde los años setenta del siglo pasado. En el año de 1974 —en que fui asignado como agregado militar en Argentina Uruguay y Paraguay— tuve acceso a muchos libros de la historia argentina y de Sudamérica en general. (En Argentina existen grandes bibliotecas militares a la que tuve acceso). Como ya he asentado en mis escritos, he sido un gran lector desde mi niñez. De manera que arribar a un país de grandes intelectuales y escritores me dio la oportunidad de continuar en mi línea de gran lector. Empecé a darme cuenta —sin llegar a conclusiones— de que la secta masónica también había sido importante en las independencias de los países de Sudamérica. Descubrí que al igual que en México, las historias de Sudamérica tenían muchas mentiras. Cuando llegué a México, continué estudiando la historia de mi país y del continente; y puedo decir que para la mitad de la década de los ochenta ya tenía descubiertas las grandes mentiras de nuestra historia en forma general. Por ello, puedo decir todo lo que escribo. Y lo hago antes de que mi vida termine.
A MI EDAD, LOS DÍAS, LAS HORAS Y LOS MINUTOS PASAN RÁPIDAMENTE.
Como se sabe, Benito Juárez y sus liberales recibieron todo el apoyo norteamericano durante la intervención francesa; no sólo hubo declaraciones del gobierno estadounidense en contra de Francia, sino también presencia de tropas en el territorio de la república luchando a favor de Juárez; asimismo, intervención armada en el Puerto de Veracruz y en lo que ahora es la comunidad de Antón Lizardo, municipio de Alvarado, que por cierto es la sede de la Heroica Escuela Naval Militar. Lo anterior, era lógico que sucediera. Estados Unidos, con los territorios robados a México en 1847, había pasado de ser un país insignificante en América del Norte, a ser la primera potencia de América, con ambiciones de extender su influencia por todo el mundo, tomando en cuenta, que el imperio católico español —que comenzó su caída con la independencia de México— aún tenía territorios que podían ser absorbidos, tanto en América como en Asia. Repito, era lógico que los estadounidenses intervinieran a favor de los liberales mexicanos, cuyas políticas estaban hechas a la imagen y semejanza de las de los Estados Unidos. Pruebas:
- que el nombre oficial de Estados Unidos Mexicanos había sido impuesto por esa nación;
- que el régimen republicano impuesto en México lo había sido por Estados Unidos y sus políticos masones;
- que ese régimen republicano con sus luchas internas y corruptelas —que duran hasta nuestros días— les había permitido apoderarse de casi tres millones de kilómetros cuadrados en una guerra de agresión, calificada por el presidente católico estadounidense, John F. Kennedy, como una de las más injustas de la historia universal.
Sí, era lógico ese apoyo estadounidense a los liberales Benito Juárez. LO QUE NO ES LÓGICO, ES QUE TODO ESO NO SE ENSEÑE EN LAS ESCUELAS MEXICANAS. Es parte del ocultamiento total que la historia oficial de México, hace de todos los acontecimientos históricos que el país ha tenido desde la independencia de nuestro México hasta la fecha. Siempre ocultando, siempre cambiando los hechos, siempre tergiversando las acciones, lo cual falsifica totalmente nuestra historia. Ello, no es moral, no es ético, no es conveniente para un país grandioso en la historia de América y del mundo, a pesar de las traiciones que ha sufrido.
COMO SE SABE Y ESTÁ ESCRITO EN MÚLTIPLES LIBROS E HISTORIAS, BENITO JUÁREZ Y SUS LIBERALES FUERON LOS GRANDES OFERTADORES DE DIVERSAS Y GRANDES PARTES DEL TERRITORIO NACIONAL AL IMPERIO ESTADOUNIDENSE, TANTO EN EL NORTE DE LA REPÚBLICA COMO EN EL ISTMO DE TEHUANTEPEC. FUERON LOS QUE OFRECIERON AL MISMO IMPERIO ESTADOUNIDENSE EL PASO PERPETUO DE TROPAS, PERSONAS Y MERCANCÍAS POR EL TERRITORIO NACIONAL, TANTO EN EL NORTE COMO EN EL SUR DEL PAÍS. OFRECIERON EL PASO DE TROPAS ESTADOUNIDENSES A PERPETUIDAD EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL. ESTO, TAMPOCO ES MORAL, TAMPOCO ES ÉTICO NI CONVENIENTE, QUE EL PUEBLO DE MÉXICO LO IGNORE POR DECISIÓN DE SUS AUTORIDADES; ESTO, LAS HACE CÓMPLICES EN NUESTRO TIEMPO Y EN NUESTRA HISTORIA.

Imagen: Excélsior
Uno de los temas favoritos de los comunistas y masones de nuestro país es hablar de una frase que Benito Juárez empleó para su desempeño personal, refiriéndose a una acción de “vida mediana” como su forma de ser. También esto es falso. Se ha demostrado que adquirió diversas propiedades durante los periodos que ocupó la Presidencia, en los que nunca hubo una elección y en los que la república prácticamente vivió como un paria, un ente miserable, pidiendo préstamos onerosos a quienes quisieran facilitarlos, sin pensar en el futuro de la nación. Juárez acumuló unos sesenta millones de pesos mexicanos. Su «medianía» quedó en palabras.
Si los tlaxcaltecas de hoy conocieran los insultos que Benito Juárez les dijo por su alianza con Hernán Cortés para llegar a la capital del imperio azteca —sin tomar en cuenta el contexto, en que esa llegada se produjo— se declararían independientes. Formarían un gobierno tlaxcalteca y aliándose con Japón, Corea del Sur y Taiwán pronto serían la zona más desarrollada e industrializada de México. Los tlaxcaltecas y los totonacas de Zempoala, de Veracruz, fueron los únicos pueblos antiguos de México que cruzaron entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, acompañando a Hernán Cortés y a sus tropas, para llegar hasta el valle de México y derrotar al imperio azteca.
Tampoco fue Benito Juárez un indígena que desde la Presidencia haya ayudado a los pueblos ahora llamados originarios. Cometió crímenes espantosos contra esas etnias que han sido callados por la historia; es muy conocido el incendio de una iglesia en el estado de Sonora, en donde se encontraban hombres, mujeres y niños que fueron asesinados. Su vida personal, también ignoró a esos pueblos. Su numerosa familia no tuvo acercamientos personales con los pueblos de Oaxaca. Más bien tuvo acercamientos con etnias de origen europeo.
Fue educado en la capital de Oaxaca por una familia de católicos de origen europeo; lo educaron no solo en la escuela, sino en la casa para que aprendiera las costumbres y modales de la vida diaria.
También fue muy limitado en su intelecto. Sus Leyes de Reforma, como se sabe ahora, fueron dadas a Valentín Gómez Farías por las logias de Estados Unidos. Quien conoce, como yo leí de Teniente de Infantería hace más de 60 años, su panfleto, llamado “Apuntes para mis hijos”, no puede creer jamás que haya sido el autor de las Leyes de Reforma. Estas, en sí, fueron un robo, no a la iglesia católica como se ha repetido incansablemente, sino a los pueblos indígenas que disfrutaban de las enseñanzas que en los recintos católicos recibían. (Lo anterior está relacionado con la expulsión de los jesuitas de todos los territorios del reino católico de España efectuada 1767. Quienes habían enseñado nuevas formas de vida a los indígenas y traído decenas de productos de Europa y Asia para su beneficio, fueron echados del territorio nacional). En el Puerto de Veracruz, todavía a fines del siglo pasado, había una iglesia que estaba dedicada a ser estacionamiento de vehículos; había pasado de generación en generación de los liberales de entonces a los liberales actuales. Y así, centenares de construcciones en todo el territorio nacional. Era el propósito de la masonería estadounidense. Destroncar las formas de producción del virreinato de la Nueva España. Ningún país en América Latina llevó a cabo una guerra tan violenta contra su pueblo y contra la iglesia como México, para separar a la iglesia y al estado. La República de Cuba en pleno siglo XX, puede ser la excepción.
Su frase más conocida y repetida incansablemente por el gobierno mexicano —aquella de que “El respeto al derecho ajeno es la paz”— la tomó de uno de los filósofos europeos, concretamente de Immanuel Kant, quien en su obra La paz perpetua (1795) dijo que «La injusticia cometida contra uno es una amenaza para todos». Kant planteó que la paz duradera solo se logra cuando los Estados respetan mutuamente sus derechos de soberanía y autodeterminación. Ahora se sabe toda la historia. Pero, además, en sí, la frase no tiene ningún sustento político ni de respeto. Todos sabemos que la historia de la humanidad es la historia de los imperios dominantes, es la historia de los hombres dominantes, es la historia de las tribus dominantes. Y desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, es la historia del Hegemón estadounidense dominante en todo el mundo. La paz entonces, ha durado, permanece y existirá en cualquier rincón del planeta mientras un Hegemón no la quiera alterar. Es por tanto una frase copiada, hueca, fusilada que nunca ha sido respetada ni antes ni después de haber sido expresada, primero en Europa.

Imagen: Gaceta UNAM
PODEMOS DECIR, ENTONCES, QUE BENITO JUÁREZ HA SIDO EXALTADO AL MÁXIMO POR LOS GOBIERNOS MASONES Y COMUNISTAS MEXICANOS PARA TRATAR DE OCULTAR AL MÁXIMO TODAS LAS MENTIRAS QUE EXISTEN ALREDEDOR DE SU VIDA. LA ÚLTIMA MENTIRA FUE LA DE SU MUERTE. OFICIALMENTE SE DIJO QUE HABÍA SIDO UNA MUERTE TRANQUILLA Y EN PAZ, AUNQUE ESTO NO CORRESPONDE CON LA ENFERMEDAD QUE LO LLEVÓ A LA MUERTE. AHORA SE SABE QUE SU MUERTE OCURRIÓ CUANDO HACIA SUS NECESIDADES FÍSICAS Y DE LA FORMA MÁS ESPANTOSA.
Ese es el Benemérito de las Américas. Frase que tampoco tiene ninguna gloria, porque fue un invento de un masón colombiano, es decir, de un hermano como se dicen los masones entre ellos, que seguramente nada sabía de las mentiras que rodearon su vida.
La división del pueblo de México, provocado por la Leyes de Reforma y por la intervención francesa y estadounidense en nuestro país, en la época de la presidencia de Benito Juárez, no ha sido superada hasta nuestros días. Persiste el odio ancestral promovido por masones y comunistas en contra de quienes no están en su bando. La lucha permanente del pueblo de México y de sus líderes en las diferentes etapas de nuestra historia ha logrado que el mismo pueblo imponga políticas y hechos que permanecen en nuestra historia.
Así, el Himno Nacional Mexicano, mocho e incompleto por masones y comunistas, se debe a patriotas nacionalistas, es decir, la letra es de Francisco González Bocanegra y la música ,de Jaime Nunó, de origen español.
La bandera mexicana también es de derivación católica. Ha tenido, sí, muchos cambios, tanto en su forma física, como en lo que representan cada uno de los tres colores. Inicialmente incluyó la imagen de la virgen de Guadalupe.
El Escudo Nacional fue desarrollado por un católico del estado de Guanajuato que está completamente olvidado por la historia oficial.
Después del gobierno de Benito Juárez, llegó a la Presidencia de la República el General Porfirio Díaz. También era masón, porque las logias incorporan a las personas que pueden ser destacadas, especialmente en la política y en la milicia. La Independencia logró que todos los mexicanos que quisieran ser políticos también fueran masones.
EL PRESIDENTE PORFIRIO DÍAZ SÍ FUE UN GRAN TRANSFORMADOR DE MÉXICO. SUS OBRAS MATERIALES E INTELECTUALES, ASÍ SON RECONOCIDAS HASTA NUESTROS DÍAS.

Imagen: Especial
Precisamente, él recuperó a Jaime Nunó, creador de la música de nuestro himno, cuando militares porfiristas lo contactaron en la exposición universal de Búfalo en Nueva York. Don Porfirio lo trajo a México, dirigió el Himno Mexicano, pero en el ambiente alrededor del gobierno —como era suponer— también había masones que conocían su historia y lo obligaron a salir de nuevo de México. Le aplicaron el odio ancestral de las logias y del comunismo. (Increíblemente el presidente Manuel Ávila Camacho, en la década de los años cuarenta del siglo pasado, conocedor de la historia, trajo sus restos desde España a nuestro país. Sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores de la Ciudad de México).
Por lo que respecta a Francisco González Bocanegra, autor de la letra del glorioso Himno Nacional, en las condiciones de todos conocidas, fue perseguido por los liberarles y escondido por su familia en el sótano de una casa donde se contagió de tifo y falleció el 11 de abril 1861. A la edad de sólo 37 años. También le aplicaron el odio ancestral lo liberales. El odio que no perdona. Sus restos también reposan en la Rotonda de las personas ilustres de México.
Pues bien, el Himno Nacional Mexicano, que ahora es conocido como el más marcial y patriótico del mundo, escrito por católicos, también fue desconocido por Benito Juárez. En las ceremonias oficiales de Benito Juárez, se entonaba el Himno de la Marsellesa, de origen francés y todavía himno de Francia hasta nuestros días. O sea, había adoptado el himno del país que nos invadió. Incoherencia absoluta.
LA HISTORIA DE LA INTERVENCIÓN FRANCESA Y LAS LEYES DE REFORMA SON, SIN DUDA, LA PARTE MÁS PERVERSA DE LA NARRATIVA PSEUDOHISTÓRICA CONTADA POR EL GOBIERNO MASÓN Y COMUNISTA DESDE EL SIGLO XIX HASTA LA ACTUALIDAD. REPITO: LA DIVISIÓN DEL PUEBLO DE MÉXICO, ACENTUADA EN ESA ÉPOCA, DURA HASTA NUESTROS DÍAS. LAS LUCHAS PERMANENTES DEL PUEBLO DE MÉXICO POR NO ABJURAR DE LA RELIGIÓN CATÓLICA, POR CONSERVAR SUS LAZOS FAMILIARES SIEMPRE CERCANOS, POR MANTENER SUS COSTUMBRES POPULARES EN TODAS LAS CONDICIONES, SE MANTIENEN HASTA NUESTROS DÍAS.
Sin embargo, hay mucho qué decir de cómo la penetración de la masonería y del comunismo siguen persistentemente buscando sus objetivos, de controlar y de dividir a la iglesia católica y a las buenas costumbres de los mexicanos. Decenas de iglesias, de diversas denominaciones que se dicen cristianas, han penetrado en todo el país para dividir a la iglesia católica, teniendo como líder falso de sus religiones a Nuestro Señor Jesucristo. Esta búsqueda divisoria incluye a toda Latinoamérica y a otros continentes, seguramente. Hoy solamente podemos afirmar, que por lo que se refiere a México, los católicos tradicionales no llegan al 80 %. El divisionismo avanza implacablemente, sobre todo, en los países de América. Y ESTE DIVISIONISMO NO SOLAMENTE ES RELIGIOSO, SINO QUE TIENE MARCADOS TINTES POLÍTICOS, QUE DESGRACIADAMENTE LOS PUEBLOS NO TIENEN LA CAPACIDAD DE DESCUBRIR.
ES UN TEMA TAN AMPLIO QUE PUEDE MERECER OTRO CAPÍTULO.
EN CONCLUSIÓN, LA LLAMADA SEGUNDA TRANSFORMACIÓN POR LOS COMUNISTAS Y MASONES DIVIDIÓ MÁS AL PAÍS; Y ESA DIVISIÓN DURA HASTA NUESTROS DÍAS. ●




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