Trump podría consumar el abandono de Europa

Por Jorge Santa Cruz

Imagen ilustrativa: Norbert Schramm (Bundeswehr), vía DW

La capitulación incondicional de Alemania que puso fin a la Segunda Guerra Mundial se firmó en la madrugada del 8 de mayo de 1945, en la sede del mando soviético en Karlshorst, Berlín.

Horas más tarde, el comandante del Tercer Ejército de los Estados Unidos, George S. Patton Jr, hacía ver a sus superiores que sería un grave error dejar viva a la Unión Soviética, jefaturada en ese entonces por José Stalin.

Gral. George S. Patton Jr.
Foto: Especial

Aquel 8 de mayo de 1945, Patton le propuso al general Joseph T. MacNarney, vicecomandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, rearmar a las divisiones alemanas que habían capitulado para que expulsaran al Ejército Rojo de Europa central. El subsecretario de guerra de Estados Unidos, Robert P. Patterson, atestiguó el diálogo entre Patton y MacNarney.

—¿Qué le diría yo a la opinión pública de los Estados Unidos si se diera la guerra con la Unión Soviética? —inquirió MacNarney a Patton con voz severa.

—Diles la verdad: que tarde o temprano tendremos que luchar contra ellos. Si lo hacemos ahora, que tenemos un ejército fuerte e intacto y a los alemanes de nuestro lado, será mucho más fácil —respondió Patton.

MacNarney y Patterson respondieron con un rotundo no y tomaron nota de la postura de Patton.

Pasaron las semanas y el 21 de julio de 1945, mientras los aliados discutían en Potsdam el reparto de Alemania y de Europa, el general Patton (gobernador militar de Baviera, en ese momento) le escribía a su esposa Beatrice una carta en la que reprobaba la complicidad de su gobierno, presidido por Harry Salomon Truman, con el comunismo soviético:

Yo me sorprendo de lo que dirían los muertos cuando supieran que, por primera vez en siglos, nosotros hemos abierto la Europa central y occidental a las fuerzas de Gengis Kahn. Yo me pregunto cómo se sentirían ellos al saber que no habrá paz en nuestros tiempos y que los americanos, aun los no nacidos todavía, tendrán que pelear con los soviéticos mañana, o diez, quince o vente años a partir de mañana.

Patton estaba consciente de que la destrucción del pueblo alemán —ordenada por Truman y Churchill para complacer a Stalin— solo podía beneficiar a la revolución mundial marxista-leninista. Por eso, le escribió a su esposa Beatrice en otra parte del referido texto lo siguiente:

Hemos destruido lo que podría haber sido una buena raza y estamos a punto de reemplazarla con salvajes mongoles y a toda Europa, con el comunismo.

Menos de un mes después, Patton visualizó en toda su magnitud la traición a Occidente. El 18 de agosto de 1945, pocos días después de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el general le compartió a su esposa una legítima preocupación:

Rusia sabe lo que quiere: la dominación mundial, y está trazando sus planes en consecuencia. Nosotros, por el contrario […], no sabemos lo que queremos y no obtenemos nada como resultado.

El 22 de septiembre de aquel 1945, Patton decidió cimbrar las estructuras políticas y militares de los Estados Unidos al decir que los alemanes tenían que afiliarse al Partido Nacional Socialista Obrero Alemán como los estadounidenses tenían que hacerlo al Partido Demócrata o al Partido Republicano.

Ese mismo día, envío otra reveladora carta a su esposa Beatrice que, en su parte medular, recalcaba lo siguiente:

Lo único que no pude decir entonces, y que aún no puedo decir, es que mi interés principal en restablecer el orden en Alemania era evitar que Alemania se volviera comunista. Me temo que nuestra insensata y completamente absurda política […] provocará que se unan a los rusos y, con ello, se asegure un Estado comunista en toda Europa Occidental.

Poco faltó para que ello ocurriera. A Stalin le entregaron media Alemania y la parte oriental de Europa. La denuncia de Patton le costó el cargo de gobernador militar de Baviera, su confinamiento en un puesto militar burocrático y… la muerte debido a un extraño accidente automovilístico en diciembre de 1945.

Las décadas han pasado. La Unión Soviética dejó de existir con ese nombre en diciembre de 1991 y, después de un periodo de frivolidad que consolidó a las mafias rusas, tomó el poder un exagente de la policía política soviética, la KGB, de nombre Vladimir Putin, cuya carrera se había consolidado en la Alemania comunista.

Han pasado 81 años desde las advertencias de Patton, las cuales, sin embargo, están absolutamente vigentes. La periodista de cadena alemana Deutsche Welle (DW), Nina Werkhäuser, confirmó el pasado 30 de septiembre que Alemania tiene un plan secreto para enfrentar un posible ataque ruso.

Werkhäuser inició su reportaje de la siguiente manera:

Un barrio residencial de Hamburgo a medianoche. Las calles están tranquilas y desiertas. De repente, surge un estruendo: varios helicópteros sobrevuelan el cielo nocturno y las luces azules iluminan la oscuridad.

Una larga caravana de vehículos recorre las calles. Sobre los vehículos blindados de la Bundeswehr , el ejército alemán, hay soldados con ametralladoras. Para los vecinos, una escena inusual, tal vez incluso aterradora, en esta localidad, por lo demás tan pacífica.

Presencia militar en pleno centro de Hamburgo: soldados de la Bundeswehr en el ejercicio «Red Storm Charlie». Imagen: Norbert Schramm/Bundeswehr, vía Deutsche Welle

Se trata del operativo Red Storm Charlie, cuyo propósito principal es verificar qué tan bien preparados están las fuerzas armadas unificadas de Alemania (Bundeswehr), la policía y lasorganizaciones civiles involucradas en la respuesta a un eventual ataque ruso:

En el puerto de Hamburgo, el más grande de Alemania, desembarcan tropas de la OTAN, representadas durante el ejercicio por soldados de la Bundeswehr. Posteriormente, se desplazan a través de la ciudad hanseática hacia el este. Actos de sabotaje y manifestaciones, que también forman parte del escenario, obstaculizan el avance. Con alrededor de 1.700 participantes, entre ellos 500 soldados, este ejercicio (del 24 al 26 de septiembre de 2026) es el más grande de este tipo hasta la fecha.

Este ejercicio militar defensivo, contra lo que pudiera pensarse, no se llevó a cabo solo por Alemania para Alemania, sino para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Regresamos al reportaje de DW:

«Red Storm Charlie» forma parte de un plan secreto: el Plan de Operaciones Alemania. Con este documento, la Bundeswehr se prepara para un posible ataque de Rusia contra el territorio de la OTAN. El Plan de Operaciones Alemania se integra en los planes de defensa más amplios de la OTAN.

En un escenario de guerra o crisis, no solo la ciudad portuaria de Hamburgo, sino toda Alemania desempeñaría un papel especial: el de un centro logístico para cientos de miles de soldados de la OTAN, armas y equipo pesado. «Se trata de un proyecto muy detallado y de alto secreto, que establece exactamente dónde deberían desembarcar los aliados de la OTAN en Alemania, en particular en qué puertos, y qué rutas serían necesarias para el tránsito a través de Alemania», explica a DW la experta en seguridad Aylin Matlé, de la Sociedad Alemana de Política Externa (DGAP).

Son las consecuencias de la traición de la camarilla masónica jefaturada en 1945 por Truman y Churchill, con la aquiesencia del comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Europa, Dwight David Eisenhower.

Como se puede apreciar a simple vista, Patton tuvo razón, con la agravante de que la Europa de hoy renunció a su identidad cristiana y a sus valores occidentales. Europa lo es de nombre, no de esencia.

El jurista mexicano Oscar Méndez Oceguera lo explicó así en los albores de este año (2 de enero de 2026) en Periodismo Sin Compromisos:

Europa no atraviesa una crisis coyuntural ni una suma de disfunciones sectoriales. Europa atraviesa una rebelión ontológica. Lo que en 2026 se manifiesta como fragilidad estratégica, colapso demográfico, hipertrofia normativa, dependencia militar, fatiga económica, fragmentación cultural y agotamiento espiritual no son fenómenos autónomos, sino síntomas convergentes de una misma causa: la ruptura consciente y prolongada con el orden objetivo del ser, con la ley natural y con la jerarquía real de los fines que durante siglos dieron forma inteligible a la vida europea y a su orden político, jurídico y social.

Es absolutamente válida, pues, la hipótesis de que la reingeniería social impuesta por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial es una causal importante de la actual crisis europea; otra, es que esos vencedores permitieron que la Unión Soviética se constituyera en una potencia mundial.

Cuando la Unión Soviética desapareció en 1991, las potencias occidentales le dieron tiempo otra vez para que se rearmara.

Hoy, lo previsible y lógico es que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, consume el abandono de Europa para beneplácito de Putin.●

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