AMLO sigue siendo el «rey» chiquito

Trump es el rey «grandote»; esta es la gran diferencia

Por Jorge Santa Cruz

Imagen ilustrativa: Especial

Punto fino

Reapareció el expresidente Andrés Manuel López Obrador por medio de una carta dirigida al actual mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump. Y lo hizo para pedirle que “rectifique”, esto es, que deje de presionar al gobierno de Claudia Sheinbaum por el tema de la narcopolítica.

¿Qué señales envió AMLO con su texto? Las siguientes:

  1. Que la última palabra en la política exterior mexicana la tiene él, puesto que le valió un cacahuate que su sucesora, Claudia Sheinbaum, se haya esforzado por exculpar a Trump de las presiones contra ella, su gobierno y su partido.
  2. Que la última palabra en la política interior también la tiene él, pues es quien ha colocado a los liderazgos cruciales del régimen y ya prepara la transición. Por eso la foto con su hijo Andrés Manuel López Beltrán, Andy, quien tendrá gran poder en la próxima legislatura del Congreso de la Unión.
  3. Que tratará de evitar a toda costa que la justicia de los Estados Unidos proceda contra políticos y funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con el crimen organizado. La impunidad de ellos significa la impunidad propia.
  4. Que interviene otra vez ─ahora como expresidente─ en el proceso electoral de los Estados Unidos, país en el que habrá elecciones intermedias el 3 de noviembre venidero. A AMLO le tiene sin cuidado la cantaleta de su sucesora en contra de la injerencia extranjera.
  5. Que la violencia de la subversiva Coordinadora Nacional de Trabajadores la Educación (CNTE) llegará hasta donde él disponga, ya que el poder formal está supeditado al poder real, que es el suyo.

A López Obrador le bastaron cinco cuartillas publicadas en la red social X para sacudir al sistema; algo que no logró Claudia Sheinbaum el pasado domingo 31 de mayo con su discurso de una hora pronunciado en el Monumento a la Revolución.

López Obrador es egocéntrico y voluntarioso; sí. También un zorro de la política. El problema para él es que Trump también tiene un ego mayúsculo que lo hace impredecible, además de ser otro político astuto en extremo.

La relación de poder entre ambos es marcadamente asimétrica. No es lo mismo ser el jefe máximo de México, con el apoyo de las organizaciones criminales, que ser el presidente en funciones de la nación más poderosa de la tierra.

Si AMLO quiere salvar su pellejo ─y el de su gente más cercana─ tendrá que hacer concesiones como ya las hizo durante el primer mandato de Trump. Para complacer al magnate tendrá que entregar a los Estados Unidos a algunos de sus narcoalfiles y más recursos de México (vía el fracking, las tierras raras y el agua, por citar solo tres ejemplos); asimismo, las bases de datos de la población mexicana y militarizar aún más los controles migratorios.

Punto final

La 4T recibió con alivió la declaración del secretario de Seguridad Interior, Markwayne Mullin, en el sentido de que los mexicanos aún creemos en la soberanía y de que los gobernantes estadounidenses deben respetarla.

El sentido literal es muy claro; pero lo que se lee entre líneas es que Claudia Sheinbaum sí entregará cabezas a la justicia de los Estados Unidos, en el marco de la “colaboración y el respeto a la «soberanía» de ambos países.

Ya veremos cómo reaccionan en Palenque.

Hasta la próxima.

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