El efecto de una medida así sería devastador para México, dado que los subversivos del régimen y los grupos criminales podrían sumir al país en una espiral de violencia

Por Jorge Santa Cruz
Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial
Punto fino
Está claro que cualquier jefe de Estado debe proyectar seguridad y confianza a su pueblo, aunque su país esté en un peligro inminente. Lo debe hacer, eso sí, con base en la verdad y la justicia.
Claudia Sheinbaum, sin embargo, no infunde seguridad por una simple y sencilla razón: llegó al poder apoyada por los grupos criminales y mediante el más grande fraude electoral en la historia de México.
Como no puede decir la verdad, miente por sistema. Está obligada a cuidar a sus promotores.
Por eso, las amenazas del gobierno estadounidense contra ella y el maximato obradorista han escalado a niveles peligrosos para el país entero.
Por ejemplo, la llamada zarina antidrogas de la Casa Blanca, Sara Carter, advirtió que si el gobierno mexicano se niega a colaborar con el de los Estados Unidos, entonces el presidente Donald Trump, quien es su jefe inmediato, podría ordenar la captura de narcopolíticos en suelo mexicano.
Luego, el propio Trump declaró (en el marco de la reciente cumbre del Grupo de los 7) que México está controlado por los cárteles, y que Sheinbaum está asustada. Además, anticipó que la siguiente etapa de su guerra contra las organizaciones criminales será por tierra.
Horas después, el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, abrió la posibilidad de que el Pentágono lleve a cabo operaciones militares en suelo mexicano.
En declaraciones a Univisión, dijo lo siguiente:
Tomaríamos acciones militaressi sentimos que es necesario para proteger a nuestra gente. No queremos hacerlo a menos que trabajemos con el Gobierno de México, pero tenemos que reservarnos ese derecho. […] Si hay un cartel de drogas mexicano que tiene un enorme cargamento de armas y fentanilo, que está a punto de entrar y la única forma de ir tras ese cártel, por supuesto iremos tras él.
El daño que han causado y siguen causando los cárteles de la droga a México, Estados Unidos y a diversas naciones del mundo es inocultable. ¿Por qué empeñarse en negarlo y en rechazar la colaboración con Estados Unidos? Hablamos de una colaboración apegada a los acuerdos bilaterales y al derecho internacional.
La respuesta es obvia: porque México está sometido a un narcogobierno.
Claudia Sheinbaum se atiene a una reacción violenta de los fanáticos de la Cuarta Transformación y de los cárteles de la droga. Con lo que no cuenta, es que Trump no cejará en su propósito recuperar electores liquidando al Foro de Sao Paulo y desarticulando a los cárteles de la droga que operan en el continente americano, en especial, a los establecidos en México.
Trump tiene muchos ases en la mano: el retiro de más visas, nuevas filtraciones a los medios, la cancelación del T-MEC, la imposición de aranceles exagerados a ciertos exportadores mexicanos, la imposición de nuevas sanciones a bancos y empresas de nuestro país, el congelamiento de activos a presuntos narcopolíticos y capos, la declaración de Morena como narcopartido, el desconocimiento del gobierno de México y las operaciones militares en territorio nacional.
Si Trump declara narcopartido a Morena y desconoce a Sheinbaum, los subversivos de la Cuarta Transformación y los sicarios del crimen organizado podrían sumir a México en una espiral de violencia, terrorismo, secuestros, etcétera, que comprometería la seguridad pública, la seguridad interna y la seguridad nacional.
Punto final
Luego de estabilizar la crisis con Irán, los objetivos inmediatos de Trump son la 4T y el régimen comunista cubano. ●




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